Zarzuela acierta: Leonor debe formarse aquí, entre su pueblo y sus obligaciones
La decisión de que la Princesa estudie Políticas en la Carlos III refleja sentido institucional y proximidad social

Redacción · Más España


Lo verdaderamente noticioso habría sido lo contrario. Si la Casa del Rey hubiera decidido enviar a la Princesa de Asturias a estudiar fuera, en una universidad privada y en un ámbito alejado de las Ciencias Políticas o las Relaciones Internacionales, la sorpresa habría sido legítima. Pero no ha sido así: la noticia oficial anuncia que Leonor cursará Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Esa elección entra dentro de toda la lógica institucional y es, sin duda, un acierto.
No es menor el contexto personal y formativo que precede a esta decisión. Leonor ya cursó el Bachillerato Internacional en Gales, pasó dos años en el UWC Atlantic College y ha pasado tres años en las Academias militares. Con ese bagaje, la Heredera no puede permanecer recluida y ausente del foco público; tampoco conviene a la Corona que su sucesora quede diluida en un anonimato prolongado. La formación universitaria en España, próxima y pública, permite compatibilizar estudio y la exigente presencia institucional que el futuro de la Corona reclama.
Hay también un sentido de sensibilidad social en la elección. La Monarquía no vive aparte de la nación; la Monarquía debe leer con tino por dónde soplan los vientos de la opinión pública. En ese escenario, enviar a la Princesa a una universidad privada de élite habría sido un gesto torpe, perceptible como desconexión. La opción por una universidad pública en la capital posibilita, además, que la futura Reina se mezcle con la sociedad española de hoy, conozca sus rutinas y entienda las dificultades cotidianas de los jóvenes de este país.
Las comparaciones europeas que ofrece el panorama no son inocuas. Hoy muchos herederos estudian en el extranjero y eso tiene consecuencias prácticas: el ejemplo de la princesa Ingrid de Noruega y su experiencia con Australia ilustra cómo la crisis institucional obliga a multiplicar apariciones públicas que chocan con la exigencia académica seria. En España, Zarzuela ya se había cuidado de la cercanía en otras ocasiones: la Infanta Sofía, por ejemplo, inició estudios muy próximos, empezando por Portugal, precisamente para facilitar el cumplimiento de compromisos institucionales. La lección es clara: la proximidad facilita la responsabilidad.
Solo cabe un reproche a la nota difundida por Zarzuela: el comunicado subraya que la decisión ha sido informada por el Rey al presidente del Gobierno, pero no afirma que la decisión se adoptó "en conformidad con el Gobierno", como ocurrió cuando el entonces Príncipe Felipe inició sus estudios. En aquel momento hubo una implicación más explícita del Ejecutivo —con participación decisiva de preceptores como Gregorio Peces-Barba— en el diseño formativo del heredero. Decisiones de esta naturaleza trascienden lo familiar y alcanzan lo institucional; por tanto, debieran tratarse y comunicarse como asunto de Estado.
En cualquier caso, lo esencial está hecho: Leonor cursará estudios en una universidad pública española, en una disciplina afín a la futura representación que le cabe. Si más adelante completa su ciclo con un posgrado en el extranjero, como hizo Don Felipe, ello podrá ser compatible y hasta recomendable. Pero ahora toca coherencia: libros en la mano y paso adelante en las responsabilidades que exige la representación de la Corona. Y esa coherencia, por fortuna, Zarzuela la ha elegido.
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