Venganza en la ocupación: la violencia de los colonos que incendia Cisjordania
Tras la muerte de un joven israelí, oleadas de ataques incendiarios contra aldeas palestinas evidencian un peligroso rumbo de impunidad

Redacción · Más España


La chispa fue la muerte de un joven: Yehuda Sherman, de 18 años, falleció tras ser atropellado, según reportes, por un vehículo que, según informaciones, conducía un palestino. La policía israelí investiga si el atropello fue deliberado o accidental. No obstante, la reacción en las calles y en las redes de los colonos fue inmediata y brutal.
Durante la noche se registraron más de 20 ataques, según un funcionario de defensa citado por medios israelíes. Grupos de colonos judíos extremistas atacaron al menos cuatro aldeas palestinas —Jalud, Qaryut, al Funduqmiya y Silat al Dhah— incendiando viviendas, vehículos y campos agrícolas. Imágenes que la BBC no pudo verificar de forma independiente muestran personas enmascaradas, vehículos ardiendo y edificios con ventanas rotas. En una fachada se pintaron las palabras "Venganza por Yehuda".
Los mismos canales digitales utilizados por los colonos alimentaron la escalada: publicaciones en grupos de WhatsApp llamaron a una "campaña de venganza" y proclamaron que "los judíos no permanecerán en silencio ante la sangre judía derramada". Otra exigía "venganza y la expulsión del enemigo". Esos mensajes circularon mientras, según reportes, más de 500 personas asistían al funeral del joven, al que acudió, entre otros, el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich.
Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que desplegaron tropas y unidades de la policía fronteriza en varias aldeas la noche del sábado, tras recibir reportes de civiles israelíes "cometiendo actos de incendio contra estructuras y propiedades, así como participando en disturbios en la zona". La Sociedad de la Media Luna Roja Palestina informó que al menos tres palestinos con heridas en la cabeza fueron hospitalizados tras enfrentamientos con los atacantes.
Este episodio no es aislado: la violencia de los colonos se ha incrementado desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra contra Irán a finales de febrero, según el contexto recogido por la BBC. En lo que va del mes, seis palestinos murieron a manos de colonos judíos, según un reporte de un organismo de Naciones Unidas; desde principios de año, siete palestinos han muerto por colonos y 18 por las fuerzas israelíes. La Unión Europea y Reino Unido han exigido a Israel frenar la violencia de los colonos que se ha multiplicado en ese periodo.
El conflicto se inscribe además en una realidad territorial concreta: desde 1967 Israel ha construido asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este que albergan a cientos de miles de colonos y conviven junto a unos 3,3 millones de palestinos. Esos asentamientos, recuerda la nota, son considerados ilegales según el derecho internacional.
El resultado inmediato es visible: aldeas quemadas, familias desplazadas, carreteras bloqueadas, y una atmósfera de impunidad donde los llamados a la venganza circulan con la misma facilidad que las llamas. Las autoridades han desplegado fuerzas, pero los episodios se repiten y el cóctel de dolor, provocación y respuesta armada agrava aún más la seguridad básica de la población palestina y la cohesión regional.
No hay atajos: sin investigación efectiva, sin control de quienes incitan y ejecutan estos ataques, y sin medidas claras para proteger a civiles y castigar a agresores, la violencia se normaliza. Los hechos, tal como los reporta la BBC, describen una ofensiva de pobladores contra comunidades enteras; no podemos, desde la constatación de esos hechos, mirar hacia otro lado.
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