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Trump reorganiza la ofensiva migratoria: Noem relegada y puesta al frente del 'Escudo de las Américas'

Un giro táctico en la política de seguridad hemisférica que llega en medio de polémicas y muertes bajo la gestión del DHS

Redacción Más España

Redacción · Más España

14 de marzo de 2026 2 min de lectura
Trump reorganiza la ofensiva migratoria: Noem relegada y puesta al frente del 'Escudo de las Américas'
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Donald Trump ha movido las piezas del tablero de la seguridad con la determinación de quien reordena las trincheras antes de una ofensiva. Kristi Noem deja el mando del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y, según anunció el propio presidente, será enviada especial para el Escudo de las Américas, la iniciativa recién creada para la seguridad en el hemisferio occidental que se presentará en Doral.

La sustitución no es una mera rotación burocrática: Trump elogió los “numerosos y espectaculares resultados” de Noem, pero la aparta del puesto que supervisa a ICE y a la Patrulla Fronteriza en un momento de enorme tensión. El senador Markwayne Mullin fue designado por Trump para reemplazarla a partir del 31 de marzo, con la salvedad de que su nombramiento deberá ser confirmado por el Senado.

Noem, que se muestra agradecida por la nueva misión, prometió trabajar “estrechamente” con figuras como Marco Rubio y Pete Hegseth para “desmantelar los carteles que han inundado de drogas” a Estados Unidos. En su balance personal cita como logro la expulsión de “tres millones de inmigrantes ilegales” y promete aprovechar la experiencia forjada durante los 13 meses al frente del DHS.

Pero su mandato tampoco estuvo exento de tormenta. Desde que asumió hace un año se erigió en rostro público de la política de mano dura contra la inmigración, encarnando la promesa de deportaciones masivas. Ese perfil le granjeó tanto apoyos como críticas, que se acentuaron tras dos muertes en Mineápolis: agentes del ICE y de la Patrulla Fronteriza mataron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses en enero, incidentes que desataron protestas y elevaron el reclamo de responsabilidades.

Noem defendió las acciones de los agentes y calificó a una de las víctimas como “terrorista doméstica”, una definición que incluso provocó recelos dentro de su propio partido. Las comparecencias recientes en el Senado y en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes dejaron en evidencia el intenso escrutinio sobre su gestión, y la advertencia explícita de una congresista de que no estaría “en su puesto para siempre” presagió —sin añadir hechos nuevos— el movimiento que ahora formaliza la Casa Blanca.

El relevo se produce además en un DHS que opera sin financiación plena por la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas sobre las reglas de su funcionamiento. Y se produce a la antesala de una cumbre en Doral a la que, según la Casa Blanca, asistirán varios presidentes de la región, en un intento evidente de desplegar la nueva iniciativa hemisférica bajo la batuta de la Casa Trump.

Lo que queda claro en los hechos: el Ejecutivo reconfigura su estrategia y mantiene a Noem dentro del aparato de seguridad, pero ya fuera del mando directo del DHS. La jugada mezcla reconocimiento público y repliegue táctico, en un contexto marcado por operaciones polémicas, muertes y una disputa política sobre hasta dónde puede llegar el uso de la fuerza en la gestión migratoria.

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