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Torrevieja abre sus puertas: solidaridad y cultura que cruzan fronteras

Un encuentro entre AFA Torrevieja y el instituto danés Roskilde Katedralskole que habla de convivencia y orgullo local

Redacción Más España

Redacción · Más España

24 de abril de 2026 2 min de lectura
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Torrevieja abre sus puertas: solidaridad y cultura que cruzan fronteras
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La mañana del miércoles 22 de abril no fue una mañana cualquiera en Torrevieja. La sede de AFA se llenó de voces, sonrisas y de ese lenguaje universal que no necesita traducción: la convivencia. Veinticuatro estudiantes del instituto Roskilde Katedralskole, acompañados por sus dos profesores, llegaron desde Dinamarca y ofrecieron a la ciudad un gesto sencillo y, sin embargo, de enorme calado: compartir tiempo, actividades y humanidad.

No fue azar. La visita se enmarca en una continuidad: a lo largo del año grupos de ese centro escogen Torrevieja para combinar formación, ocio y convivencia. Es la confirmación práctica de un vínculo que se refuerza con cada estancia, y que convierte a nuestra ciudad en un destino que interpela y enriquece a quienes la visitan.

La jornada fue fruto de una cooperación eficaz entre administraciones y sociedad civil. La Concejalía de Deportes, encabezada por Diana Box, a través del Departamento de Turismo Deportivo representado por Javier López, trabajó de la mano con la Concejalía de ONGs, dirigida por Trudy Páez, y con la Asociación AFA, bajo la dirección de Lidia Navarra. Esa suma de responsabilidades públicas y compromiso asociativo permitió una organización impecable y un encuentro cargado de sentido.

Durante la mañana, usuarios de AFA y estudiantes compartieron actividades pensadas para fomentar la interacción y la empatía. Más allá del programa, lo decisivo fue la conexión humana: risas, miradas cómplices y momentos que quedarán en la memoria de muchos. Es la prueba palpable de que, cuando el deporte, la cultura y la solidaridad se ponen en juego, las barreras desaparecen.

Que extranjeros vuelvan a elegir Torrevieja no es una anécdota pasajera; es una constatación de que nuestra comunidad sabe recibir, enseñar y aprender. Ese intercambio —tan modesto en apariencia y tan grande en impacto— es una lección de civismo y patriotismo local: el orgullo de una ciudad que se abre sin complejos y que construye puentes donde otros sólo ven muros.

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