No nos vamos a callar: el PNV planta cara al PSOE
Aitor Esteban advierte a Sánchez y pone en jaque la tregua con los socialistas vascos

Redacción · Más España


Aitor Esteban ha hablado sin eufemismos y con la severidad de quien mide daños y responsabilidades: "No nos vamos a callar". El presidente del PNV ha convertido en advertencia pública una tensión que, hasta ahora, había sido contenida —según él— por responsabilidad institucional. Ya no es un aviso cualquiera: es la declaración de un distanciamiento que se amplia desde lo retórico hasta lo político.
La chispa fue un meme difundido -y todavía no retirado- desde una cuenta oficial del PSE-EE que, en la lectura del PNV, cuestionaba los anuncios sobre avances en la negociación del llamado 'nuevo estatus' con EH Bildu. Esteban calificó ese mensaje de "inaceptable" y utilizó la polémica para señalar una conducta que considera incoherente: socialistas que actúan de manera distinta en Madrid y en Vitoria.
La crítica va dirigida en especial a Eneko Andueza. Esteban reprocha que Andueza se arrogue "mano libre" para marcar perfil propio en asuntos delicados, como la reforma de la ley que busca aumentar la exigencia del euskera para acceder a plazas públicas. Para Esteban, esa estrategia no solo es política sino una "barbaridad" que perjudica a la lengua que se pretende defender.
El reproche incluye una acusación de falta de palabra: el PNV sostiene que los socialistas le habían trasladado que no entrarían en polémicas sobre la reforma de la Administración vasca, y que esa promesa no se ha cumplido. Ese incumplimiento es, según Esteban, la base del agrio enfrentamiento que ha estallado entre dos socios que retomaron relaciones en 2016.
La comunicación entre partidos se salpica además de intervenciones desde Madrid. Esteban reveló que Diego Rubio, jefe de gabinete de Pedro Sánchez, contactó con él el pasado miércoles con un mensaje destinado a "salvar la cara a Eneko", según la versión del presidente jeltzale. Ese gesto, lejos de apaciguar, deja en una posición incómoda al líder del PSE-EE y subraya el carácter nacional de una discordia que se había pretendido atemperar.
Andueza, por su parte, había acusado al PNV de intentar minimizar el fracaso en la negociación sobre la reforma del euskera mediante el anuncio del supuesto avance en la negociación del 'nuevo estatus'. Llegó a calificar la reacción del PNV como una "polémica artificial" y respondió suspendiendo una cita programada con Antonio Hernando, comisionado por el presidente del Gobierno para negociar el Estatuto de Gernika.
Esteban ha evitado entrar en detalles sobre el 'nuevo estatus' en sus declaraciones más recientes y ha centrado sus dardos en la conducta de sus socios. También ha reconocido dudas sobre si el Parlamento Vasco apoyará finalmente los cambios que PNV y EH Bildu pretenden para exigir el euskera en todas las plazas públicas.
El episodio revela una fractura política que, por ahora, se expresa en reproches públicos y mensajes cruzados entre Vitoria y Madrid. Lo que empezó como un tuit o un meme ha encendido una disputa de lealtades: el PNV exhibe impaciencia y exige coherencia de quienes comparten responsabilidad de gobierno en el País Vasco. La advertencia es clara: la contención ha caducado y la confrontación reaparece como posibilidad distinta de la cooperación automática.
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