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Monedas y sonrisas: el estrépito en el banquillo cuando afloran los billetes de 500

Koldo admite recibir 'miles' en metálico del PSOE y niega vínculos directos con Sánchez tras su llegada a Moncloa

Redacción Más España

Redacción · Más España

30 de abril de 2026 2 min de lectura
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Monedas y sonrisas: el estrépito en el banquillo cuando afloran los billetes de 500
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Se ha visto en los juzgados un paisaje de confrontación que no admite paliativos retóricos: Koldo García ha reconocido haber recibido "miles" de euros en metálico del PSOE en concepto de gastos, y ha dicho que entre ese efectivo se incluyeron billetes de 500. Es un dato que cae con la contundencia de lo concreto en la instrucción pública del proceso.

A la vez, el acusado se ha apresurado a negar otras vinculaciones que circulan en el rumor político: aseguró no haber hablado con el presidente Sánchez tras su llegada a Moncloa —"Yo no hablaba con el presidente", afirmó— y negó haber recibido regalos y la supuesta retribución de 10.000 euros al mes procedente de Aldama. Son, todas, declaraciones que el proceso registrará y que la opinión pública examinará con lupa.

La sesión, sin embargo, no ha transcurrido en calma. El intercambio entre el fiscal y Koldo devino en una escena llena de tensión y gesto: interrupciones, ojos en blanco, súplicas para poder terminar de hablar y reproches directos sobre la actitud del interlocutor. El presidente del tribunal, el magistrado Arrieta, hubo de reconvenir al testigo para que respondiera y recordar los límites de la protesta en la sala.

La abogada de Koldo, Leticia de la Hoz, interrumpió en un momento del interrogatorio y provocó la réplica enérgica del fiscal, quien se quejó de que no le habían interrumpido así en 35 años de ejercicio. El juez, por su parte, aseguró que ya había contenido la protesta. Son escenas que no hablan solo de pruebas y versiones: muestran el desgaste de un juicio en el que las formas entran en conflicto con la palabra judicial.

Y para cerrar la galería de asperezas, una frase del fiscal —sorpresiva, punzante— acerca de "los problemas de las mujeres" prendió una reacción airada en Koldo: "¡Qué mal gusto tiene usted!", respondió el acusado. Esa exclamación, y la repetida mueca —esa sonrisa del fiscal—, quedarán como pequeños detonantes que acompañaron una declaración cargada de negaciones y confesiones parciales.

Así, entre cifras en metálico admitidas y otros extremos rechazados, el juicio por la trama de las mascarillas ha ofrecido una imagen que obliga a mirar con rigor: lo que aquí se admite, lo que se niega y la manera en que se discute en público forman parte de la verdad procesal que habrá de despejarse, más allá del gesto y la sonrisa que alimentan titulares.

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