La Reina y las mujeres gitanas: un encuentro que proclama reconocimiento y deber
Letizia visita la sede de la Fundación Secretariado Gitano en Vallecas y escucha a ocho mujeres que narran avances y retos

Redacción · Más España


La Corona volvió a acercarse con pasos explicados y palabra atenta. Doña Letizia, que ya había recibido al colectivo en 2006 y se reunió de nuevo con ellas en 2018, no se limitó a rememorar: este 30 de abril de 2026 se desplazó hasta la sede central de la Fundación Secretariado Gitano en Vallecas y escuchó, de primera mano, testimonios que dibujan progresos y asignaturas pendientes.
Acompañada por el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, la Reina presidió un diálogo conducido por la directora de la Fundación, Sara Giménez, en el que ocho mujeres gitanas expusieron trayectorias que van desde la venta ambulante en la infancia hasta el acceso a empleos cualificados mediante la educación. Fueron historias de lucha cotidiana, de procesos de mejora residencial y laboral tras situaciones de exclusión, y de jóvenes profesionales que han escalado por la vía del esfuerzo formativo.
No faltaron las cifras y las realidades que marcan el horizonte: la propia directora advirtió de las brechas que persisten y mencionó que alrededor del 60% de las mujeres gitanas están en paro. Frente a esa fotografía, la Reina subrayó el “momento muy bueno” que atraviesa el pueblo gitano tras la conmemoración del 600 aniversario de su llegada a España y recordó el trabajo de la Fundación en acceso al empleo, formación, educación, derechos, cultura y prevención de la violencia para “más de 700.000 personas”.
Al finalizar el encuentro, la Fundación obsequió a Su Majestad con una placa conmemorativa donde figuraba la expresión en caló “Latcho Drom” —“que tengáis un buen viaje”— y, en un gesto cargado de simbolismo cultural, la asistencia compartió un café gitano mientras se interpretaba la canción “Sin Miedo a la Libertad” de Antonio Remache, cantada por Sonia Cortés con la guitarra de Basilio Escámez, himno reconocido de la mujer gitana.
El acto condensó un mensaje claro: reconocimiento histórico y visibilidad social, pero también la evidencia de desigualdades que exigen políticas y medidas concretas. La presencia sostenida de la Reina —audiencias en 2006 y 2018 y contactos durante la pandemia—marca una continuidad institucional que, sobre el papel, acompaña reivindicaciones de igualdad e inclusión. Ahora corresponde traducir reconocimiento en respuestas efectivas contra el desempleo y la exclusión.
Escuchar no basta si no se amplifica y se transforma en acción. El encuentro en Vallecas fue un paso más en ese camino: gesto público, memoria compartida y la advertencia de que queda trabajo por hacer para que las oportunidades reales alcancen a todas las mujeres gitanas.
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