La corona aplastada del Louvre: daño y desposesión en pleno corazón del patrimonio
Las primeras imágenes oficiales muestran la deformación de la corona de la emperatriz Eugenia tras el asalto de octubre

Redacción · Más España


El 19 de octubre pasado, en menos de siete minutos y con una profesionalidad que la Fiscalía califica de evidente, una banda irrumpió en la Galería de Apolo del Museo del Louvre y sustrajo varias piezas de la colección de joyas históricas. Entre el caos, los asaltantes dejaron caer la corona de la emperatriz Eugenia: las fotografías publicadas por el propio museo muestran ahora el tocado aplastado, «gravemente deformado».
El saqueo fue limpio y veloz: los delincuentes accedieron mediante un vehículo con un ascensor mecánico hasta un balcón junto al Sena, forzaron una ventana con herramientas eléctricas, amenazaron a los guardias y, en cuestión de minutos, cortaron el cristal de dos vitrinas para llevarse diademas, collares, pendientes y broches. Según las autoridades, siete objetos siguen desaparecidos tras aquel asalto que dejó tras de sí una imagen de desprecio por el patrimonio.
El botín estimado asciende a 104 millones de dólares en joyas robadas. Sin embargo, la corona de Eugenia —pieza del siglo XIX— no formó parte del botín final: fue arrojada o caída durante la huida y sufrió daños visibles. Al tocado le falta una de las ocho águilas doradas que lo adornaban; conserva sus 56 esmeraldas y la mayoría de sus 1.354 diamantes, aunque han desaparecido diez de ellos.
El Louvre, con la seriedad que exige un patrimonio de esa magnitud, ha asegurado que la corona está «casi intacta» en términos de componentes y que podrá ser restaurada a su estado original «sin necesidad de reconstrucción». Un comité de expertos, presidido por Laurence des Cars, vigilará la restauración y se ha encargado la intervención a un experto acreditado.
La historia recuerda que, pese a las guerras y revoluciones que han diezmado las colecciones reales francesas, muchas piezas del siglo XIX sobrevivieron hasta ser expuestas en la Sala Apolo. No obstante, los delincuentes modernos no buscan obras que no puedan convertirse en dinero: prefieren joyas susceptibles de fragmentarse y comercializarse, diamantes que pueden ser cortados, piezas vendibles en el mercado clandestino.
La investigación policial avanza: cuatro sospechosos varones han sido detenidos en relación con el asalto, pero el presunto cerebro de la operación continúa sin ser localizado. Mientras tanto, las imágenes difundidas por el museo consolidan una constatación dolorosa: el patrimonio puede sufrir, incluso cuando las piezas no son arrancadas del todo, y la restauración será ahora la respuesta técnica a un ataque que fue, además, simbólico.
También te puede interesar
El Ayuntamiento de Alicante deja a miles en el laberinto del empadronamiento
Esquerra Unida Podem denuncia el fallo del sistema de cita previa para empadronamiento: la web remite a teléfonos saturados y la administración no da respuesta.
Política españolaMañueco jura y vuelve: tercera investidura, mismo escenario, nueva alianza
A las 12:18 del jueves Alfonso Fernández Mañueco juró el cargo por tercera vez. Lo hizo sobre la Constitución y el Estatuto, tras un acuerdo entre el PP y Vox que sitúa a Carlos Pollán como vicepresidente primero.
Política españolaLa Justicia decide hurgar en las cuentas del entorno de Ayuso: transparencia obligada
Seis meses después de la petición de la Guardia Civil, el magistrado acuerda investigar movimientos bancarios de Alberto González Amador para reconstruir el patrimonio y aclarar posibles vínculos con operaciones empresariales.