La convivencia se hace fiesta: Torrevieja responde con unión frente a la fragmentación
El I Mosaico Fest proclama que la diversidad es fuerza y pertenencia ciudadana

Redacción · Más España


En tiempos en que las identidades se disputan y las divisiones suenan como moneda corriente, Torrevieja ha optado por una respuesta diáfana: reunir a su gente bajo un lema que es a la vez declaración y mandato cívico: “Torrevieja somos uno”. No es retórica vacía. Es la puesta en práctica de una política municipal que coloca la convivencia y la integración en el epicentro de la vida pública.
El I Mosaico Fest, presentado por el concejal de Bienestar Social, Convivencia e Integración Óscar Urtasun, la edil de Participación Ciudadana Trudy Páez y la mediadora intercultural Rocío Raffaeli, nace con objetivos claros y definidos: fomentar la participación comunitaria, garantizar la igualdad de trato a las personas migrantes y prevenir el racismo y la xenofobia. Objetivos que no son concesiones ideológicas, sino obligaciones cívicas en una sociedad plural.
Los números que aporta el Ayuntamiento hablan por sí solos: a comienzos de 2026 conviven en Torrevieja personas procedentes de 123 países. Esa realidad exige políticas prácticas de encuentro, no declaraciones estériles. El festival, programado del viernes 17 al domingo 19 de abril, despliega una programación que va desde charlas sobre la convivencia y la juventud hasta desfiles, muestras gastronómicas, danzas y talleres populares. Es un calendario pensado para integrar, para poner frente a frente tradiciones y costumbres y, sobre todo, para que cada vecino reconozca que tiene un lugar en la ciudad.
Que la cultura, la música y la cocina se conviertan en herramientas de cohesión no es ingenuidad: es buena praxis democrática. Las carpas de asociaciones, los murales, las gymkanas y los desfiles no son mero folclore; son espacios donde se construyen vínculos y donde se desarman prejuicios. En ese sentido, el Mosaico Fest pone la convivencia en movimiento y la transforma en experiencia colectiva.
La invitación a participar, que lanzan los organizadores y que se canaliza también a través de las redes del festival, no debe interpretarse como un acto lúdico aislado. Es un llamado a la ciudadanía para que haga tangible la afirmación que proclama el lema: que la diversidad sea vista aquí como una fortaleza y no como una excusa para la segregación.
Torrevieja ofrece una lección práctica: cuando las autoridades municipales diseñan espacios de encuentro con programas concretos, la respuesta social puede ser integradora y constructiva. En un tiempo de fracturas, la ciudad ha elegido, con hechos y propuestas, cultivar el sentido de pertenencia común. Eso merece reconocimiento y seguimiento por parte de quienes creemos en una convivencia firme, igualitaria y patriótica en el sentido más amplio: la patria de la comunidad local, de la vecindad y del respeto mutuo.
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