La borrasca Therese azota Canarias: la gestión pública ante la prueba del tiempo
Avisos por viento, lluvia, nieve y mala mar ponen en jaque la respuesta institucional

Redacción · Más España


La primavera llegó al calendario, pero no a la calma. Canarias amanece otra vez bajo el azote de la borrasca Therese: avisos por viento, lluvia, nieve, tormentas y mala mar cubren el archipiélago según la Agencia Estatal de Meteorología. La advertencia no es retórica: Aemet ha activado el aviso naranja por lluvias persistentes —80 a 100 litros por metro cuadrado en 12 horas— en varias islas y en amplias zonas se esperan acumulados significativos que amenazan a las vertientes de mayor relieve.
No es asunto menor cuando el aviso naranja se añade al de rachas de 90 km/h o más, como ocurre en La Gomera, Gran Canaria y el norte de Tenerife, y cuando la mar alcanza olas de cinco a seis metros en tramos de la costa tinerfeña y palmera. La borrasca mantiene cielos cubiertos, precipitaciones generalizadas y tormentas, sin descartar granizo; un cóctel que agrava el riesgo en carreteras, infraestructuras y poblaciones costeras.
La península no queda indemne: la inestabilidad se extiende por la mitad sur y el oeste, con aviso amarillo por olas de tres a cuatro metros en varios litorales y previsión de lluvias en Andalucía occidental y el oeste de Alborán. Las temperaturas caen en gran parte del territorio peninsular y suben en las provincias pirenaicas y en Canarias, un brusco contraste que acompaña la sucesión de frentes.
Los hechos nocturnos son elocuentes: en Tenerife los servicios de emergencia trabajaron durante la madrugada con 167 efectivos para atender caídas de farolas, desprendimientos, achiques y cortes de suministro eléctrico que dejaron sin luz a aproximadamente 890 personas en Adeje y Guía de Isora. Rachas máximas registradas superaron los 120 km/h en Izaña y rondaron los 100 km/h en Arico; situaciones que obligaron a rescates por oleaje y a cierres y restricciones de carreteras por desprendimientos.
La imagen es clara y exige respuesta: avisos meteorológicos intensos y consecuencias reales sobre la población y la movilidad. La coordinación del Cabildo de Tenerife con bomberos, carreteras, BRIFOR, Cruz Roja y otros servicios muestra la movilización de recursos; la pregunta que queda en el aire, formulada por la misma evidencia de los hechos, es si esa movilización será suficiente para minimizar daños en jornadas donde la lluvia puede ser persistente y las olas, despiadadas.
Ante la fuerza de la borrasca, la prioridad es la protección de vidas y bienes, la reposición de suministros y la seguridad vial. Los datos oficiales —avisos de Aemet, rachas registradas y actuaciones de emergencia— marcan el ritmo de una jornada de esfuerzo colectivo. Que la meteorología sea la que haga estragos no excluye la responsabilidad de prever, coordinar y ejecutar con rapidez; de eso dependen muchas mañanas que aún pueden ser largas en estas islas y en la mitad sur de la península.
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