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La absorción de la izquierda: Sánchez blanquea su botín y Sumar se desangra

El 'No a la guerra' y la estrategia presidencial trasladan votos de Sumar al PSOE, según el barómetro de Sigma Dos

Redacción Más España

Redacción · Más España

3 de mayo de 2026 2 min de lectura
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La absorción de la izquierda: Sánchez blanquea su botín y Sumar se desangra
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Hay fechas que marcan huidas y rendiciones: el 28 de febrero quedó en el calendario el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán; dos meses después, la política española registra un movimiento tectónico cuya placa se llama absorción.

El barómetro de Sigma Dos para EL MUNDO, con 1.205 entrevistas realizadas entre el 24 y el 29 de abril, no es un mero termómetro: es la fotografía de una fagocitación. Sumar pierde 1,5 puntos en dos meses —8 décimas en abril tras otras 7 en marzo— y se desangra hasta quedarse en diez diputados, cuatro menos que en marzo, perdiendo el 28,5% de su representación. Esa caída no es estéril: alimenta directamente al PSOE, que recupera dos puntos y ocho escaños en el mismo periodo.

No hablamos de intuiciones sino de transferencias medibles: el sondeo atribuye ya al PSOE el 19,2% del voto que en 2023 fue a Sumar. Un movimiento que convierte en real lo que antes era riesgo: la estrategia del Presidente, al agarrarse al 'No a la guerra' y construir desde ese antiimperialismo un discurso propio, asfixia a la otra izquierda y la reduce a un actor testimonial.

Mientras tanto, el PP se sostiene en cifras similares a las de 2023: 138 escaños y el 32,3% —una victoria confirmada—; Vox, pese a una ligera subida porcentual, pierde diputados y paga un alto precio por su alineamiento con la política exterior de Trump. Pero el pulso decisivo lo da la izquierda: Podemos repite un mínimo del 3,5% y deja de ser gancho; la suma de ese espacio, que hace solo dos meses congregaba el 12,5% del electorado cuando se contabilizaban todos los partidos que fueron Sumar, hoy cae al 10,4% dividida y debilitada.

Las consecuencias políticas son claras y severas: la posibilidad de reeditar un bloque progresista se desdibuja; la 'OPA amistosa' de Sánchez no es retórica, es conversión de votos. Y en el terreno orgánico, Sumar naufraga sin liderazgo claro tras los anuncios y renuncias de su coordinación; los focos de disputa interna y la convocatoria electoral en Andalucía han precipitado el naufragio.

El barómetro viene a certificar que la supervivencia política ya no se mide solo por escándalos o por errores de gestión, sino por la capacidad de un líder para absorber narrativas y electores. Sánchez ha tomado la bandera del antimilitarismo que tradicionalmente pertenecía a la otra izquierda y, con ese gesto, ha vaciado de electores a su socio. Es una lección de política dura: quien controla el relato, controla el voto.

Queda por ver si este resultado es coyuntural —vinculado al contexto internacional inmediato— o si abre una nueva geografía electoral donde la otra izquierda quede reducida a migajas parlamentarias. Lo que no admite duda es que, a día de hoy, la operación de blanqueo del PSOE es un hecho probado por los números del sondeo.

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