El Encuentro recupera su altar: la Plaza Mayor vuelve a ser testigo de la emoción
La emblemática escena de la Semana Santa leonesa retorna tras las obras que la desplazaron el año pasado

Redacción · Más España


La Plaza Mayor de León ha recuperado este Viernes Santo un pulso que pertenece a la memoria colectiva. Tras las obras que obligaron el pasado año a trasladar el acto a la plaza de Regla, el encuentro entre San Juan y la Madre Dolorosa volvió a celebrarse en su escenario natural, un retorno que no es baladí sino reverencia a la tradición.
Unos pocos minutos después de que el reloj marcara las diez, San Juan miró a la cara a La Dolosa y se arrodilló en el rito que la ciudad reconoce como 'El Encuentro'. Los once pasos restantes de la procesión de Los Pasos, de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, «bailaron» para mostrar su alegría. Alrededor, varios miles de personas estallaron en aplausos: la escena, cargada de emoción, recordó por qué este momento merece una mención especial en la Declaración de Interés Turístico Internacional de la Semana Santa leonesa.
No es casualidad que la plaza recupere hoy ese latido. En la historia reciente ya hubo desplazamientos excepcionales: sólo en 2000 y 2001, con motivo de los trabajos del aparcamiento subterráneo, la celebración se vio obligada a trasladarse. El regreso, por tanto, tiene la intensidad de quien retoma una liturgia interrumpida y la solemnidad de un rito que define identidad y paisaje urbano.
Que miles de voces aplaudan no es simple folclore: es la confirmación de que hay actos que sostienen el sermón colectivo de una ciudad. La emoción compartida ante La Dolosa y San Juan no admite atajos ni sustituciones fáciles; necesita su lugar, su hora y su eco. Hoy la Plaza Mayor ha vuelto a ejercer de escenario, y la ciudad ha vuelto a reconocerse en esa escena.
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