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Urnas y fallos: Castilla y León decide entre movilización y desorden operativo

A mitad de jornada, la participación sube pero afloran desatinos organizativos en colegios

Redacción Más España

Redacción · Más España

15 de marzo de 2026 2 min de lectura
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Urnas y fallos: Castilla y León decide entre movilización y desorden operativo
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Hoy, en Castilla y León, las urnas hablan y los problemas organizativos también. A las 9:00 abrieron los colegios, y a las 9:40 ya se había constituido el cien por cien de las mesas, según informó el Gobierno autonómico. Sólo unas horas después los números muestran un pulso distinto: más ciudadanos acuden a votar que en 2022, pero los reproches por la gestión no han tardado en surgir.

A las 12:00 la participación alcanzó el 12,63%, incremento de 1,33 puntos sobre 2022; subidas presentes en las nueve provincias, desde medio punto en Ávila hasta 1,8 en León y 1,7 en Zamora. Soria y Segovia lideraban por la mañana las tasas provinciales con 13,7% y 13% respectivamente. A las 14:00 la cifra global escaló al 36,73%, dos puntos por encima del dato homólogo de 2022. Son datos que hablan de movilización ciudadana: 2.097.768 electores estaban llamados a las urnas este domingo.

Ese vigor cívico ha venido acompañado de llamados con tono solemne. Miguel Ángel Llamas, candidato de Podemos, apeló desde Zamora a votar “en conciencia” porque, dijo, está en juego el futuro de la comunidad. Isabel Blanco, directora de campaña del PP y vicepresidenta de la Junta, también subrayó que “nos jugamos mucho” y defendió el proyecto popular como la alternativa para generar oportunidades en la tierra.

Pero no todo ha sido ejemplar. En Soria, miembros de las mesas del Colegio La Arboleda denunciaron la ausencia de agua para afrontar la jornada electoral; se quejaron de que no se facilitó ni siquiera vasos de plástico para usar los baños, y reclamaron que los ayuntamientos actúan de modo distinto en zonas rurales. En Valladolid se registró indignación porque, en al menos dos mesas del centro concertado FP Gregorio Fernández, se constituyeron con personas que no fueron elegidas en el sorteo y el presidente en una de ellas fue el tercer suplente.

Las anécdotas y las incidencias se contaron también en Burgos, donde en Rabé de las Calzadas la apertura se retrasó unos 45 minutos al hallar una cabina de votación “desmontada”; la Guardia Civil verificó que se trató de un malentendido provocado por menores que jugaron con la cabina. Pequeñas y grandes fallas que, sumadas, ofrecen una imagen ambivalente: civismo y voto activo por un lado; desatinos logísticos y errores en la conformación de mesas por otro.

La jornada electoral de hoy es, por tanto, espejo de dos realidades simultáneas: una ciudadanía que acude en mayor número a las urnas y representantes que incitan a decidir el rumbo de la comunidad; y una gestión administrativa que en algunos lugares no ha estado a la altura del acto democrático. Que el recuento y la investidura venidera respeten la voluntad expresada en unas mesas correctamente constituidas y con las mínimas condiciones para el ejercicio del derecho al voto es la exigencia mínima que cabe formular ante estos hechos.

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