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Un ajolote mexicano hallado en Gales sacude la calma: asombro y responsabilidad

El inesperado descubrimiento de un ejemplar en estado salvaje fuera de México plantea preguntas y exige rigor

Redacción Más España

Redacción · Más España

23 de abril de 2026 2 min de lectura
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Un ajolote mexicano hallado en Gales sacude la calma: asombro y responsabilidad
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El hallazgo ocurrió como suelen ocurrir las pequeñas grandes gestas: por la mirada atenta de una niña amante de la naturaleza. Evie Hill, de 10 años, encontró a un ajolote de unos 23 centímetros acurrucado entre las rocas bajo el puente Dipping, a la entrada de Merthyr Mawr, en el condado de Bridgend, Gales. Lo recogió al ver que tenía la cola y el estómago dañados y lo llevó consigo.

Que un ajolote —esa salamandra que en náhuatl se nombra axolotl y que, según los expertos, sólo tiene hábitats naturales en México— aparezca en estado salvaje en Reino Unido no es una anécdota banal: es el primer avistamiento documentado de un ajolote salvaje en ese país. Los expertos alertan de que quedan entre 50 y 1.000 ejemplares en todo el mundo, lo que convierte cada encuentro en una advertencia sobre la fragilidad de ciertas especies y la necesidad de actuar con prudencia.

Chris Newman, director del Centro Nacional para el Bienestar de los Reptiles del Reino Unido, subrayó la singularidad del suceso y valoró que, sin la intervención de Evie, el animal habría tenido pocas posibilidades de sobrevivir. "Creo que hizo un trabajo extraordinario al encontrarlo", dijo, poniendo en valor la responsabilidad ciudadana en circunstancias excepcionales.

La familia de Evie acortó sus vacaciones y trasladó el ejemplar a Leicester, donde lo bautizaron como Dippy en homenaje al lugar del hallazgo. Tras consultar con especialistas, se les comunicó que pueden quedarse con el ajolote. Es una decisión tomada con la guía de expertos, pero que no debe desligarse de la reflexión general: la aparición de ajolotes fuera de su entorno natural y su popularidad creciente como mascotas —impulsada, en parte, por su presencia en videojuegos como Minecraft y Roblox— generan riesgos. Organizaciones como la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales han advertido que la gente subestima la dificultad de cuidarlos adecuadamente.

El propio relato biológico del ajolote obliga a la prudencia. A diferencia de otras salamandras, el ajolote no completa la metamorfosis: conserva branquias externas y vive siempre en el agua; además posee una notable capacidad de regeneración. Son datos que imponen un conocimiento mínimo y un compromiso de cuidado serio si se quiere atender a uno de estos ejemplares.

Hechos como este, sorprendentes y gozosos por el acto de salvamento, deben leerse también con rigor. Cuando una especie en peligro crítico aparece fuera de su bioma, no cabe la complacencia ni el sensacionalismo: corresponde informar a las autoridades y a los grupos de conservación, seguir las recomendaciones de los especialistas y comprender que la protección de la biodiversidad es tarea colectiva. Evie actuó con instinto y coraje; la sociedad debe responder con conocimiento y responsabilidad.

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