InicioActualidadInternacional
Internacional

Ucrania convierte la tormenta geopolítica en oportunidad estratégica

Zelensky vende experiencia militar y forja alianzas en el Golfo mientras la guerra en Irán reordena alianzas y recursos

Redacción Más España

Redacción · Más España

5 de mayo de 2026 3 min de lectura
Compartir
Ucrania convierte la tormenta geopolítica en oportunidad estratégica
Mas España
Mas España Logo

Cuando Volodymyr Zelensky apareció en Arabia Saudita vestido de negro y con el semblante serio, no fue un gesto ornamental: fue la puesta en escena de una estrategia. La visita presidencial al Golfo no se reduce a un viaje diplomático, sino a la comercialización y demostración pública de la pericia adquirida por Ucrania en el campo de batalla, especialmente en la guerra contra drones.

Kiev ha firmado acuerdos con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar para compartir conocimientos y tecnología sobre drones, estrechar alianzas y abrir vías comerciales —y con la expectativa explícita de acuerdos de defensa— con estados que en las últimas semanas han sufrido ataques de misiles y drones iraníes. "Queremos ayudar [a los estados del Golfo] a defenderse", declaró Zelensky. Eso es convertir la experiencia en capital estratégico.

El impacto del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán amenazó en principio con perjudicar a Ucrania: podía desviar la atención política —incluida la de líderes como Donald Trump— y, sobre todo, inyectar recursos a Rusia. Moscú ha conseguido vender más petróleo a más países y a precios más altos tras las perturbaciones en los envíos desde Medio Oriente, y EEUU ha renovado una exención que permite a algunos países comprar petróleo ruso sancionado ante el aumento de los precios.

Esa entrada de ingresos a Rusia no es un dato menor: más dinero en sus arcas de guerra puede prolongar y endurecer el conflicto contra Ucrania. Pero Kyiv, que desde 2022 ha desafiado expectativas, ha vuelto a jugar con destreza: aprovechar el momento para posicionarse en el tablero internacional con aliados ricos y con necesidades claras de defensa.

Una de las lecciones prácticas que Ucrania ofrece es la economía de medios en la defensa antidrone. Los drones de ataque Shahed-136, diseñados por Irán, y sus variantes han golpeado Ucrania y ahora el Golfo. Zelensky subraya que un Shahed —con un coste estimado entre US$80.000 y US$130.000 según la nota— puede ser interceptado con sistemas mucho más baratos, del orden de US$10.000, frente al coste millonario de muchos sistemas antiaéreos tradicionales. Es una propuesta técnica con impacto político: defensa eficaz a menor coste, aplicable a estados con amenazas similares.

Mientras Washington reasigna material a Oriente Medio y reconoce que ha "tomado de un sitio y lo usado en otro" —palabras atribuidas a Donald Trump en la cobertura—, Ucrania busca socios alternativos y capacidad de reposición. Zelensky ha pedido explícitamente a los estados del Golfo que contribuyan a reforzar a Ucrania: "Tienen ciertos misiles de defensa aérea de los que nosotros no disponemos en cantidad suficiente. Nos gustaría llegar a un acuerdo sobre eso", dijo al diario Le Monde.

Paralelamente, Kiev ha consolidado pilares de apoyo europeo: en abril firmó acuerdos de defensa significativos con Noruega —por valor de US$8.600 millones dentro de un paquete— y con Alemania —por US$4.700 millones— que incluyen drones, misiles, software y sistemas de defensa. Son señales de que Ucrania no solo vende experiencia, sino que también capta recursos y compromisos tangibles.

La táctica es clara y austera: exhibir capacidad, cerrar acuerdos prácticos con quienes enfrentan amenazas similares, y diversificar apoyos cuando el escenario global se reordena por la guerra en Irán. No es improvisación: es oportunismo estratégico en manos de un Estado en guerra que busca asegurarse la mejor posición posible antes de cualquier negociación futura.

Que nadie confunda gesto con debilidad. Kiev convierte las adversidades ajenas en un escudo propio y en una oferta exportable: técnicas, alianzas y contratos que sostengan su resistencia. Esa es la lección que, desde la alfombra lila de Arabia Saudita hasta los despachos en Doha y Abu Dabi, Ucrania ha dejado escrita en voz alta.

También te puede interesar