Soltec avanza en Elche: energía limpia con control y trazabilidad administrativa
Cinco plantas, 20 MW y 40 hectáreas que avanzan trámite a trámite bajo la lupa ambiental y sectorial

Redacción · Más España


Soltec no improvisa. Lo dice el expediente y lo confirman los permisos: el proyecto fotovoltaico en la pedanía de Balsares avanza etapa a etapa, con fragmentación deliberada en cinco plantas independientes que suman en torno a 20 megavatios sobre cerca de 40 hectáreas.
La más reciente autorización corresponde a la tercera de esas cinco plantas, FV Elche I, promovida por la filial Luminora Solar Veintitrés, S.L. Se trata de una instalación de alrededor de 4,5 MW que se despliega sobre poco más de 4,8 hectáreas —casi 1,8 de ellas ocupadas por paneles— y que incorpora una inversión prevista reflejada en el expediente: 2,08 millones de euros.
No es un mosaico de pequeños aislados: las cinco centrales —Elche I, II, III, IV y V— comparten planificación técnica, evaluación ambiental conjunta e infraestructura de evacuación eléctrica. Esa conectividad técnica se traduce, según la documentación, en tramos de canalización subterránea comunes hasta los puntos de conexión a la red, con el objetivo declarado de optimizar infraestructuras y reducir impacto territorial.
El ritmo administrativo también es evidente: algunas plantas ya cuentan con la autorización de la Conselleria de Industria —el hito autonómico final— mientras que otras atraviesan favorablemente el trámite ambiental. Esta pasada semana, además de la tercera planta, el informe de impacto ambiental favorable llegó también para Elche V, antecedente habitual del permiso final de Industria.
La tramitación ha ido incorporando correcciones: los condicionantes ambientales han tenido en cuenta el impacto conjunto y han impuesto medidas correctoras. Para FV Elche I, el expediente recoge zonas de transición sin paneles de al menos 50 metros, integración paisajística con vegetación autóctona —incluidas palmeras— mantenimiento de cubierta vegetal y prohibición de herbicidas, instalación de elementos para proteger la fauna y actuaciones sobre la escorrentía.
Asimismo, se han impuesto limitaciones para preservar espacios próximos como el entorno de Els Bassars–Clot de Galvany, vías pecuarias y elementos del paisaje agrícola tradicional. La propia compañía fue reajustando la iniciativa el pasado año a instancias de la administración, según consta en la tramitación.
Queda, eso sí, un último escalón: la licencia de obra municipal. Tras los permisos autonómicos el paso municipal es el trámite final que debe culminar la ejecución; el expediente recuerda que la única vía para una denegación por parte del Ayuntamiento sería la colisión con un mapa que no permita la proliferación del proyecto, circunstancia que, por ahora, no consta.
A modo de referencia del contexto autonómico, el texto subraya que, tras la reciente aprobación de las centrales de El Tendre, esta infraestructura en Elche podría situarse como la planta número 28 aprobada por el Consell. Todo ello habla de un proceso que avanza con controles sectoriales y ambientales, y cuyos próximos capítulos dependerán de las autorizaciones que aún restan y de la licencia municipal.
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