Silencios y coincidencias: el embajador que desafía la directriz
March Pujol, investigado, acudió a un acto junto al representante ruso pese a la recomendación de Exteriores

Redacción · Más España


El caso se presenta con la austeridad de los hechos: el jefe de la misión diplomática española en Nueva Delhi, Juan Antonio March Pujol, tiene abierta una inspección del Servicio General por gestión irregular tras la denuncia de supuestas actuaciones en el uso de fondos públicos. Esa averiguación sigue en curso y la Oficina de Información Diplomática (OID) ha confirmado únicamente que la inspección prosigue.
Hay otra circunstancia tan clara como perturbadora: fuentes diplomáticas consultadas por EL MUNDO señalan que existe una directriz del Ministerio de Asuntos Exteriores para evitar coincidencias en actos con diplomáticos rusos desde el inicio de la guerra en Ucrania. Pese a esa advertencia, March Pujol viajó la semana pasada a la Universidad de Chandigarh (Mohali) para participar en el encuentro Global Partnership, y en esa cita sólo figuraron como embajadores él y su homólogo ruso, Denis Alipov.
Los organizadores del evento describieron a ambos como "invitados principales" y, según las notas de prensa del congreso, el encuentro subrayó la perdurabilidad de los lazos entre India y Rusia, por ejemplo en el ámbito educativo. La presencia destacada del representante ruso en un foro donde el embajador español tuvo el mismo rango suscita la controversia que reclaman las fuentes consultadas: "Siempre se tiene cuidado con los contactos con los diplomáticos rusos; desde la guerra de Ucrania se trata de no coincidir con ninguno".
Otro hecho no menor: cuando los miembros del cuerpo diplomático se desplazan fuera de las ciudades donde están localizadas las embajadas deben solicitar autorización a los servicios centrales del Ministerio para que se cubran los costes del desplazamiento. Fuentes consultadas por este diario no tienen constancia de que ese viaje hubiera sido autorizado, si bien eso no significa que no se solicitara la autorización.
La investigación administrativa y las restricciones de comunicación que impone la OID configuran un telón de silencio que, según fuentes diplomáticas, abarca la autorización de entrevistas, la participación en medios y hasta el control de tuits. Ese férreo control, explican las mismas fuentes, parece no haberse traducido en el mismo grado de contención en el comportamiento público del embajador en Nueva Delhi.
Por último, junto a la inspección abierta, pesa en el relato público la mención sindical: UGT elevó la voz para calificar de "presuntas irregularidades en el uso de fondos públicos" las actuaciones que motivaron la apertura de la investigación. March Pujol, de 67 años, fue nombrado embajador en 2024 y, según la información disponible, este destino debía ser el último antes de su jubilación.
Los hechos expuestos no necesitan adjetivos inflamatorios para resultar inquietantes. Una investigación abierta, una directriz ministerial de prudencia respecto a representantes de un gobierno en guerra y la presencia conjunta en un foro académico de los embajadores de España y Rusia: el cóctel plantea preguntas políticas y administrativas que exigen respuestas públicas y rigor institucional. El silencio oficial y la ausencia de aclaraciones alimentan la inquietud; la transparencia, en estas materias, no es una concesión, sino una obligación de Estado.
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