Semana Santa en la carretera: 9,9 millones de desplazamientos y la factura de la imprudencia
La DGT activa un dispositivo masivo mientras las vías vuelven a poner en riesgo vidas y movilidad

Redacción · Más España


La Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha un dispositivo que habla por sí solo: 9,9 millones de desplazamientos de largo recorrido previstos en apenas seis días, del mediodía del miércoles 1 de abril hasta la medianoche del lunes 6. No es una previsión menor: supone un incremento del 2% respecto al mismo periodo del año pasado y concentra millones de trayectos hacia núcleos urbanos, costas y segundas residencias.
Que las procesiones y las celebraciones religiosas sean imán de viajes a las grandes ciudades no es una anécdota; es el telón de fondo de una movilidad masiva que, año tras año, pone a prueba nuestras infraestructuras y conductas. La primera fase del operativo —el fin de semana anterior— dejó 11 accidentes mortales y 11 personas fallecidas: un aviso que no admite paños calientes.
La naturaleza de estos días agrava la situación: abundan los recorridos cortos por carreteras secundarias, donde conviven conductores con usuarios vulnerables —peatones, ciclistas y motoristas— y donde los percances suelen ser más letales. La Guardia Civil lo tiene claro y anuncia refuerzos en controles de velocidad y alcohol. No es una recomendación; es una necesidad palpable.
El calendario condiciona los flujos. El miércoles 1 se pronostican atascos a partir del mediodía en salidas y accesos urbanos, salvo en Cataluña y la Comunidad Valenciana, donde el jueves no es festivo. El jueves 2 se prevén atascos masivos desde primera hora: en esos días se acentúa la presión sobre los accesos a la costa y las rutas turísticas. El fin de semana multiplica los movimientos cortos y el sábado aparece ya el regreso adelantado por la tarde. El domingo 5 concentrará el primer retorno masivo y la DGT anuncia medidas de regulación para facilitar la entrada a las grandes ciudades. El lunes 6 cerrará la operación en las regiones donde ese día es festivo, entre las que figura Cataluña, con esperados problemas en los ejes principales y las vías de acceso desde provincias limítrofes.
El operativo despliega músculo técnico y humano: más de 7.000 personas y 8.500 recursos, con 5.700 agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, 657 operadores en los Centros de Gestión, nueve helicópteros, 39 drones y un amplio dispositivo de señalización y control. Se anuncian carriles reversibles, paralización de obras, restricciones a vehículos pesados y itinerarios alternativos cuando se colapsen puntos concretos. Toda esa logística estará accesible en tiempo real a través de las cuentas oficiales de la DGT, boletines y el portal infocar.dgt.es.
La DGT lanza recomendaciones concretas: planificar viajes, consultar itinerarios, no usar el móvil al volante, no conducir tras consumir alcohol o drogas y respetar los límites de velocidad. Son indicaciones claras; la otra cara, sin embargo, es que la seguridad vial no depende solo del aparato institucional: depende de la conducta individual en la carretera.
Estas medidas y advertencias llegan con un propósito evidente: minimizar incidencias y salvar vidas. Los datos y los recursos desplegados son incontestables. Queda, pues, la pregunta retórica que todo ciudadano debería hacerse antes de iniciar un viaje: ¿ponemos todos de nuestra parte para que estas cifras no se conviertan en tragedia?
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