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Seis tripulantes muertos: la pérdida de un cisterna que alimentaba la guerra

El KC-135 que participaba en operaciones contra Irán se estrelló en el oeste de Irak; Centcom abre investigación

Redacción Más España

Redacción · Más España

14 de marzo de 2026 2 min de lectura
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Seis tripulantes muertos: la pérdida de un cisterna que alimentaba la guerra
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Seis miembros de la tripulación de un avión cisterna KC-135 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fallecieron tras el accidente ocurrido en el oeste de Irak. El Mando Central de EE. UU. (Centcom) confirmó la pérdida del aparato y subrayó que ni fuego enemigo ni fuego amigo tuvieron que ver con el siniestro.

El avión participaba en las operaciones estadounidenses en curso contra Irán y formaba parte de una pareja de aeronaves implicadas en el incidente: la otra nave aterrizó sin problemas. El KC-135, fabricado por Boeing y pieza clave del reabastecimiento aéreo, suele permitir a las fuerzas aéreas prolongar misiones sin aterrizar; en este caso la tripulación se encontraba "en una misión de combate", según declaraciones del general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE. UU.

Centcom sitúa el accidente alrededor de las 14:00 ET (19:00 GMT) del jueves y ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias. Las identidades de los fallecidos no se han facilitado: las autoridades anunciaron que las darán a conocer pasadas 24 horas para poder notificar a sus familias.

Aunque el mando estadounidense confirmó que el aparato volaba sobre espacio aéreo amigo, la zona del suceso es una región de Irak donde operan milicias proiraníes. El ejército iraní, por su parte, afirmó en la televisión estatal que un grupo aliado había atacado el avión con un misil. Las autoridades estadounidenses, sin embargo, han descartado el impacto de un proyectil como causa del accidente.

Este siniestro eleva a 13 el número oficial de bajas militares estadounidenses en la guerra entre EE. UU. e Israel contra Irán, iniciada hace quince días, y se suma a un balance en el que el ejército estadounidense ha perdido al menos cuatro aviones en el conflicto actual. En días recientes tres F-15 fueron derribados en un "aparente incidente de fuego amigo" sobre Kuwait; en ese caso los seis tripulantes se eyectaron sin sufrir daños.

El episodio se inserta en una escalada más amplia: Francia comunicó la muerte de un soldado y heridas a seis más por un dron en una base kurda del norte de Irak; Israel informó de una oleada de ataques contra infraestructuras en Teherán y se registraron explosiones en la capital iraní y sus alrededores. En el plano económico, la guerra está presionando los mercados: los precios del petróleo superaron los US$100 por barril y se informó de ataques a buques en el Golfo, mientras Estados Unidos flexibilizó ciertas sanciones relacionadas con el petróleo ruso para mitigar impactos económicos.

El accidente del KC-135 obliga a exigir claridad: una nave esencial para la proyección aérea norteamericana desaparece en una región en llamas, seis vidas se pierden y las respuestas oficiales quedan, por ahora, en el terreno de la investigación. Mientras tanto, la dinámica bélica sigue cobrando equipos, aeronaves y vidas, y profundiza una crisis que ya se manifiesta en los cielos, en tierra y en los mercados.

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