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Se desploma una torre del Castillo de Escalona: alarma y pérdida patrimonial

La torre albarrana colapsó sin heridos; el pueblo exige respuestas y la protección del resto del monumento

Redacción Más España

Redacción · Más España

14 de marzo de 2026 2 min de lectura
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Se desploma una torre del Castillo de Escalona: alarma y pérdida patrimonial
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Esta vez no hubo víctimas personales, pero la catástrofe patrimonial fue real y visible: la torre albarrana del castillo de Escalona, en Toledo, se derrumbó esta mañana ante la mirada atónita de quienes paseaban por la zona. Las imágenes del colapso —la torre viniéndose abajo sobre sí misma y levantando una gran humareda— son el epílogo inmediato de una pérdida que no se mide sólo en escombros.

Los visitantes huyeron asustados; el estruendo y la nube de polvo forzaron la evacuación de la explanada. Afortunadamente, según el alcalde Álvaro Gutiérrez, en el momento del desplome —alrededor de las 10:30 horas— las visitas programadas no habían comenzado, por lo que no se registraron heridos. Algún vehículo estacionado resultó afectado por piedras caídas, pero lo humano quedó fuera del balance trágico.

El Partido Popular local describió el suceso con crudeza: "se ha venido abajo". No es un eufemismo técnico: parte de la historia del pueblo ha desaparecido. Y ese lamento debe convertirse en exigencia pública: que la investigación aclare sin demora las causas del colapso y que se actúe con transparencia.

El Ayuntamiento ha acordonado la zona y suspendido las visitas previstas, no sólo de hoy sino también las programadas para las próximas semanas. Ese cierre cautelar es imprescindible, pero no suficiente. Este domingo llegarán arquitectos y personal de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para evaluar los daños y realizar una auditoría de la muralla del castillo: es urgente descartar riesgos adicionales y conocer el estado real del conjunto.

Hay otra verdad que duele y que obliga a la autocrítica: las obras de restauración estaban muy avanzadas en su pliego para licitación, entre ellas la recuperación de la torre que ahora se ha derrumbado. No dio tiempo. ¿Acaso la burocracia o la falta de decisión aceleraron lo inevitable? No podemos afirmar causas que no estén probadas, pero sí podemos exigir rapidez en la investigación y en la actuación para que la negligencia no borre más memoria.

El castillo de Escalona, edificio medieval y una de las referencias históricas de la comarca toledana, es desde 2024 propiedad del Ayuntamiento. Esa responsabilidad municipal implica, además de la gestión cotidiana, la preservación eficaz del patrimonio que pertenece a todos. Hoy es una torre la que ha caído; mañana podría ser otra parte de la muralla si no se actúa con diligencia.

Que no valga el consuelo de lo fortuito. Que no sea la frase de "menos mal que no hubo heridos" el cierre de un expediente de dejación. El pueblo está apenado, el Ayuntamiento lo reconoce; corresponde ahora transformar esa pena en medidas: investigación transparente, auditoría técnica exhaustiva, y la ejecución sin dilación de las obras de restauración necesarias para salvaguardar lo que queda. La historia, cuando se pierde, no vuelve; corresponde al presente defenderla con rigor y decisión.

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