Cataluña

Salvar la memoria valenciana: la cultura que no podemos dejar perder

La Universidad de Alicante refuerza con donaciones un fondo teatral que es patrimonio colectivo

Redacción Más España

Redacción · Más España

29 de abril de 2026 2 min de lectura
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En tiempos en que la memoria se dispersa entre pantallas y olvidos, la Biblioteca de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante ha hecho lo que corresponde: custodiar el pasado para proyectarlo al futuro. La incorporación al Fons Teatral Valencià de nuevas ediciones —singulares, originales, modernas y copias mecanografiadas— no es un gesto menor; es una vacuna contra la pérdida, un gesto de responsabilidad patrimonial que la sociedad debería aplaudir sin ambages.

Más de 1.400 títulos del siglo XIX y XX estructuran ya un fondo que crece gracias a la generosidad de particulares e instituciones. Entre las piezas que acaban de incorporarse destaca la colección El Cuento del Dumenche (1915-1919), donada por Manuel Carceller Safont, y la copiosa aportación de ejemplares y facsímiles entregados por Gabriel Sansano y la Fundación Carles Salvador. Junto a ellos, una copia mecanografiada de Una achuda, de Josep Peris Celda, y otras piezas poco frecuentes, forman un mosaico documental de innegable valor para conocer la producción escénica popular valenciana de principios del siglo XX.

No es solo acumulación de volúmenes: son testigos con anotaciones, apuntes y marcas que arrojan luz sobre las prácticas escénicas, las interpretaciones y las circunstancias de representación. Ese rastro manuscrito convierte cada ejemplar en fuente viva para investigadores, dramaturgos y restauradores de la memoria cultural.

La recepción pública de estos materiales, articulada en la tercera edición del Seminari d'Estudi del Teatre Popular Valencià y complementada con una exposición sobre títulos y autores más populares entre 1900 y 1939, pone de manifiesto una colaboración ejemplar entre la Biblioteca, el profesorado del Departamento de Filología Catalana y la sociedad civil. La entrega de un punto de libro diseñado para difundir la colección es un detalle simbólico que refuerza la visibilidad de un fondo que aspira a ser de referencia.

Las tareas previas realizadas —agrupación de libretos dispersos, identificación en el catálogo, trabajos de reparación no invasiva, conservación preventiva, creación de una página web específica y digitalización— demuestran una política activa de preservación. Gracias a ello, obras raras o descatalogadas, hoy difíciles de localizar, quedan accesibles para la investigación y la ciudadanía.

No hay romanticismo vacío en esta labor: hay utilidad pública y rigor científico. La ampliación del fondo favorece la producción de publicaciones especializadas, trabajos académicos y seminarios, y acerca a la sociedad un patrimonio bibliográfico que forma parte de la memoria colectiva valenciana. Quienes han donado lo han hecho conscientes de que la Universidad de Alicante se convierte, con estas aportaciones, en un epicentro para el estudio del teatro valenciano entre 1817 y 1950.

Si la cultura es el espejo donde nos reconocemos como comunidad, custodiar esos espejos es una obligación básica. La donación y catalogación de estos fondos no son un lujo: son una inversión en identidad, en conocimiento y en futuro. Que cunda el ejemplo: más instituciones, más ciudadanos y más sensibilidad ante el patrimonio pueden convertir iniciativas como ésta en política cotidiana y en orgullo compartido.

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