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Rocanrola: resurrección y decisión estratégica que habla de país

Del aguacero que obligó a cancelar a la firme consolidación del puente de mayo

Redacción Más España

Redacción · Más España

24 de abril de 2026 3 min de lectura
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Rocanrola: resurrección y decisión estratégica que habla de país
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La historia elemental de Rocanrola no es solo la de un cartel; es la de una prueba superada. Cancelado en octubre de 2025 por una dana, el festival ha vuelto a ponerse en pie y lo hace con una decisión que marca un antes y un después: desplaza octubre al puente del 1 de mayo. No es una anécdota meteorológica, es una estrategia que transforma la fragilidad en oportunidad.

Que la presentación se celebrase en el Museo de Aguas de Alicante (M2A) el 23 de abril no es irrelevante: ahí se exhibió la resiliencia organizativa y la voluntad institucional. La concejala de Turismo, Ana Poquet, lo dijo con claridad al poner en valor el impacto del turismo musical: 40 millones de euros y cerca de 400.000 visitantes. Cifras que no son mera retórica, sino pruebas de que la cultura musical es motor económico y social para la ciudad.

La apuesta es ambiciosa y concreta: 36 horas de música en tres días, cinco escenarios y más de cien artistas. Mantener gran parte del cartel previsto para la edición cancelada y sumar nuevas voces demuestra responsabilidad con el público y con los artistas. La combinación generacional —Kase.O, Hijos de la Ruina, Nach, Delaossa, Fernandocosta, Lia Kali, Hoke— junto a talentos emergentes como K1iza o K1iza subraya que Rocanrola no vive de nostalgia, sino de renovación.

No hay improvisación: el impulso incluye mejoras materiales. Carpas cubiertas, zonas de restauración protegidas, mejores accesos y lanzaderas gratuitas de autobús muestran que aprender de la experiencia es ordenar recursos y garantizar seguridad. También se amplían los servicios al público y se refuerza el Living Park —skatepark, graffiti, freestyle, baile— como semillero para nuevas voces. Es la combinación sensata de espectáculo y plataforma cultural.

Desde el Ayuntamiento se detalla además una política de apoyo: una línea de subvenciones que ha crecido un 50% en dos años. Es la otra cara de la responsabilidad pública: no solo reconocer el valor del evento, sino dotarlo. Ese respaldo público, ligado a la capacidad del festival para atraer turismo y público, convierte la cultura en inversión y en proyección externa.

La reivindicación de K1iza en la presentación —"Es el festival más importante de rap en España"— no es una hipérbole vacía; es la percepción de quienes ven en Rocanrola una cita consolidada y creciente. Con sede en el multiespacio Rabasa y una hoja de ruta fijada en el puente de mayo, el festival aspira a consolidarse como una de las grandes citas europeas del hip‑hop. No es vanidad: es planificación, recursos y cartel.

Que una ciudad como Alicante se juegue su imagen en iniciativas así dice mucho sobre prioridades: apostar por eventos culturales que atraen turismo, generan empleo y sitúan a España en circuitos internacionales. Rocanrola ha elegido levantarse, aprender y consolidarse. Esa decisión merece reconocimiento y exigencia: reconocimiento por lo ya conseguido y exigencia para que la ambición vaya siempre acompañada de seguridad, profesionalidad y continuidad.

Si el hip‑hop tiene en España un epicentro emergente, Rocanrola aspira a serlo por méritos propios. La prueba será sostener el impulso, cuidar las infraestructuras y mantener el puente del 1 de mayo como fecha de referencia. Porque cuando lo local se organiza bien, lo nacional gana presencia y, por qué no, lo internacional nos mira con respeto.

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