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Renace el lince ibérico en Castilla y León: la naturaleza reclama su lugar

Tres cachorros nacen en libertad en el Cerrato palentino casi medio siglo después de su extinción

Redacción Más España

Redacción · Más España

16 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Renace el lince ibérico en Castilla y León: la naturaleza reclama su lugar
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La naturaleza escribe su propio relato y, en ocasiones, nos obliga a leerlo con respeto. El pasado 17 de febrero de 2025, Virgo, un ejemplar procedente del centro de cría de El Acebuche, pisó por primera vez el Cerrato palentino. De esa llegada ha brotado ahora una camada de tres cachorros: los primeros linces ibéricos en libertad registrados en Castilla y León desde que la especie fuese considerada extinguida en la Comunidad en la década de los ochenta.

El anuncio oficial no llegó en un comunicado académico y distante, sino en las palabras del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, en su perfil de redes sociales, que describió el acontecimiento como "una gran alegría para la naturaleza y biodiversidad de Castilla y León". No es una frase literaria: es el testimonio de un hecho constatado y celebrado por las instituciones autonómicas.

Virgo no está sola en este retorno: forma pareja reproductora con Villano, un ejemplar que llegó desde Zarza de Granadilla. Todo ello confirma que la estrategia de reintroducción y de centros de cría —representada en este caso por El Acebuche— puede transformar el empeño técnico en vida salvaje recuperada.

No se trata de una anécdota local sino de una página que cierra, al menos parcialmente, una herida histórica: casi medio siglo sin linces ibéricos en libertad en esta tierra. Los datos concretos —la fecha de la llegada de Virgo, la procedencia de los ejemplares, la existencia de una camada de tres cachorro— son los que permiten ahora ponderar el suceso sin exaltaciones dogmáticas, atendiendo a la realidad de la recuperación de la biodiversidad en nuestra comunidad.

Queda, naturalmente, trabajo por delante: vigilancia, seguimiento, preparación del hábitat y compromiso público. Pero el hecho ya está consumado y documentado. Que el lince vuelva a caminar en el Cerrato palentino es una evidencia que merece ser inscrita en las políticas y decisiones ambientales que reclamamos para mantener y proteger lo recuperado.

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