Cataluña

Pujol queda fuera del banquillo: la verdad que ya no responderá ante la Justicia

La Audiencia Nacional exime al ex president por motivos de salud; quedan sin resolver las preguntas sobre la fortuna de Andorra

Redacción Más España

Redacción · Más España

27 de abril de 2026 3 min de lectura
Compartir
Pujol queda fuera del banquillo: la verdad que ya no responderá ante la Justicia
Mas España
Mas España Logo

Ha sido un golpe de efecto y una renuncia a la confrontación con la historia. La Audiencia Nacional ha resuelto que Jordi Pujol Soley, ex presidente de la Generalitat y fundador de Convergència, queda fuera del procedimiento por falta de capacidad plena de conocimiento y aptitudes para seguir en el juicio. No es una expulsión retórica; es la imposibilidad certificada de que quien durante 23 años ocupó la cúspide del poder catalán responda ante las preguntas que más incomodan.

La Fiscalía le pedía nueve años de cárcel por asociación ilícita y blanqueo de capitales. Con su exoneración por motivos de salud—la determinación del tribunal tras un examen médico—se evita la imagen del ex president en el banquillo, pero no se elude la fuerza de las preguntas que quedan sin respuesta: ¿de dónde procede la fortuna ocultada en Andorra? ¿por qué la carta pública de 2014, que sacudió la política catalana, apareció justo entonces? ¿qué papel jugaron sus hijos en la trama?

La confesión de julio de 2014 sigue siendo un enigma en cuanto a motivos y circunstancias. Pujol explicó entonces que el dinero procedía de una herencia de su padre, Florenci, legada a los siete hijos, y admitió «no haber encontrado el momento adecuado» para regularizarla durante treinta años. La Fiscalía Anticorrupción, por su parte, ha sostenido que actúo favoreciendo a empresarios afines para adjudicaciones públicas y creó una red de clientelismo. Dos relatos que quedan ahora, parcialmente, en paralelo: la palabra del ex president y la tesis acusatoria. Pero la voz del primero se apaga en la sala.

El protagonismo procesal recae ahora en el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, que ayer explicó ante el tribunal haber gestionado el supuesto legado de Florenci y lo cuantificó en 110 millones de pesetas y 390 millones en efectivo y títulos. El hijo mayor se convierte, por tanto, en la pieza clave del juicio: principal acusado y responsable declarado de la gestión de unos fondos que él mismo define como opacos y no integrados en la herencia formal.

El relato instructivo describe una estructura familiar organizada, con el ex president y su esposa—fallecida en 2024—en la cumbre. El auto hablaba de liderazgo encarnado por Jordi Pujol y Marta Ferrusola, y situaba al primogénito como elemento central, junto al resto de los hermanos, algunos de los cuales también están en el banquillo. La causa, por tanto, no se desactiva; se transforma. La renuncia del principal acusado a testificar por motivos de salud no frena las piezas que siguen su curso, pero sí altera el eje moral y político del proceso.

Quedan abiertas muchas preguntas sin la posibilidad de ser contestadas por quien más las debería responder. La carta de 2014 provocó un tsunami político en Cataluña con efectos todavía visibles; la explicación de su contenido y el momento de su emisión permanecen sin aclarar. Igual que persisten las dudas sobre la supuesta red de clientelismo que la Fiscalía describe y sobre la verdadera dimensión y origen de aquella «ingente» fortuna en Andorra.

El tribunal ha tomado una decisión técnica y humanamente respetable, pero desde la perspectiva de la justicia material es una renuncia a escuchar a quien fue la encarnación institucional de un régimen. La causa continúa, los hijos comparecen, las pesquisas siguen. Pero la grandeza o la miseria política de aquel liderazgo quedará, en buena medida, sin respuesta judicial directa. Y para la comunidad política catalana y española, la sensación es la de un interrogante histórico que se cierra sin llegada a su conclusión más evidente: la palabra del principal implicado.

También te puede interesar