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Protección real del Camp d’Elx: no basta con palabras agrícolas

Compromís exige que la ordenanza rural abarque la realidad del suelo y la vida del campo

Redacción Más España

Redacción · Más España

15 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Protección real del Camp d’Elx: no basta con palabras agrícolas
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La defensa del territorio no se improvisa con medias tintas. Compromís ha dado un paso que debía haberse producido desde el primer borrador: ha registrado alegaciones a la ordenanza del medio rural para exigir una verdadera protección del Camp d’Elx, y lo ha hecho señalando con precisión dónde el texto propuesto por el gobierno municipal se queda corto. No es una pulcra intención técnica: es una exigencia de realidad.

La portavoz municipal, Esther Díez, lo pone con claridad cortante: el proyecto municipal se limita a regular la actividad agrícola y ciertas normas de convivencia. Eso es insuficiente. Muchas parcelas del medio rural tienen la condición de suelo urbanizable y, sin embargo, el documento inicial habla solo de normas aplicables al suelo no urbanizable. ¿Cómo proteger lo que se ignora en su condición jurídica? ¿Cómo ordenar lo que se niega en el propio texto? Compromís exige que la norma reconozca y regule esa realidad.

No es menor la reclamación sobre las vías rurales. Díez pide que la regulación abarque todos los caminos de dominio público, con independencia del tipo de suelo y de su pavimentación. Es una demanda sensata y necesaria para ordenar las vías, evitar arbitrariedades y preservar el uso público. No puede haber ordenanza completa que deje vericuetos sin mapear.

La propuesta incluye además la creación de un servicio de mediación rural para la resolución extrajudicial de conflictos, una tradición del Camp d’Elx que merece ser preservada y puesta al servicio de la convivencia. La mediación es política de Estado a escala local: evita confrontaciones, protege la tradición y facilita soluciones prácticas.

Compromís plantea también una perspectiva ecologista en la ordenanza, con un nuevo título sobre buenas prácticas que atienda la protección de las cubiertas vegetales para luchar contra la erosión, evite el sellado del suelo y aborde la protección de la fauna. No son consignas etéreas: son medidas que protegen el sustrato físico de nuestra comunidad y aseguran futuro para la agricultura y el paisaje.

La voz del Consejo Agrario, representada por Assumpció Boix, completa el cuadro con propuestas técnicas y pragmáticas: promover buenas prácticas entre agricultoras y agricultores —reutilización de subproductos, revalorización, protección de sistemas tradicionales de drenaje, y gestión adecuada de plásticos agrícolas—; impulsar el riego por goteo en la totalidad del medio rural para un uso eficiente del agua; proteger las vías pecuarias; y regular la realización de eventos en el medio rural para minimizar su impacto en limpieza y mantenimiento. Son propuestas que miran al terreno, al bolsillo del agricultor y al interés general del Camp d’Elx.

Esta iniciativa obliga al gobierno municipal a no conformarse con una ordenanza de cara a la galería. Proteger el medio rural exige reconocer su complejidad: suelo urbanizable y no urbanizable, caminos públicos y privados, prácticas agrarias y tradiciones sociales. Compromís ha plantado la bandera de esa integralidad. Ahora corresponde que el texto normativo responda a esa ambición y que Elche no diluya su patrimonio agrario en definiciones parciales.

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