Precampaña en traje de romero: la política que se disfraza de tradición
Moreno convierte ferias y romerías en tribuna electoral a tres semanas del 17M

Redacción · Más España


La política ha aprendido a vestirse de fiesta. En plena precampaña para los comicios del 17 de mayo, Juan Manuel Moreno Bonilla ha elegido las ferias, las procesiones y ahora la romería de la Virgen de la Cabeza como escenario privilegiado de su discurso público. No es una casualidad: la tradición popular es, para él, la tribuna más eficaz y medianamente inofensiva desde la que proyectar un relato identitario.
Desde Andújar, en el corazón de Sierra Morena y frente a decenas de miles de peregrinos, Moreno proclamó que la «singularidad cultural y el fervor popular» de la romería constituye «una de las máximas expresiones» de Andalucía. Lo hizo en contraste con «las realidades nacionales de otras comunidades», según sus declaraciones a Canal Sur. No era tanto una loa a lo propio como una refriega discursiva: cultura y fervor popular usados como frontera simbólica frente a otras agendas territoriales.
Actuar como presidente y como candidato al mismo tiempo ha llevado al responsable de la Junta a ensayar una retórica doble: celebración y gestión. Además de repetir la invitación —«No dejen de venir a Andújar»—, subrayó la necesidad de «coordinación entre administraciones» para garantizar que la romería se celebre «de forma segura». Es un recordatorio administrativo que acompaña al gesto: miles de personas congregadas y más de 200 incidencias registradas desde el viernes por el 112 de Andalucía, mayoritariamente atenciones médicas leves, según los datos citados.
La liturgia electoral de Moreno no se agota en Andújar. El sábado, en Almería, trasladó la crítica al Gobierno central: aseguró que será «un presidente de su partido al frente del Gobierno central» quien inaugure el AVE entre Almería y Murcia, y lamentó la paralización de las obras tras el cambio de Ejecutivo, remachando que con Mariano Rajoy hubo un cronograma definido para acabar los trabajos en 2023 y que ahora los cálculos técnicos retrasan la conclusión hasta 2029, según sus palabras. En el mismo acto cuestionó las inversiones del Gobierno en Andalucía en materia de infraestructuras, energéticas y obras hidráulicas, y apeló a las cifras que maneja sobre la «peor sequía de los últimos 30 o 40 años» que, dijo, no ha contado con actuaciones.
No invento: son las propias líneas de defensa y ataque que el presidente despliega mientras el calendario electoral se acerca. Ferias, romerías y comunicados; devoción y reproche; invitación turística y exigencia de obras. Es la táctica del político que, consciente de la fatiga ciudadana ante la política tradicional, busca refugio en lo popular y en lo identitario para ensamblar su mensaje. Que lo haga desde el respeto a las tradiciones es incontestable; que lo convierta en plataforma de campaña es igualmente evidente.
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