Cataluña

Polígonos humanizados: cuando la industria también reclama dignidad

Petrer culmina la mejora del polígono Salinetas con apoyo del IVACE

Redacción Más España

Redacción · Más España

18 de abril de 2026 2 min de lectura
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Polígonos humanizados: cuando la industria también reclama dignidad
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Que la política local se ocupe de lo cotidiano no es un mérito menor; es una obligación que rara vez aparece en los titulares estridentes y, sin embargo, construye país por dentro. En Petrer se ha cerrado la última fase de las obras en el polígono industrial Salinetas: una intervención encomiable por su modestia operativa y su ambición humana, financiada con una subvención cercana a 300.000 euros del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE).

No se trata solo de repavimentar un vial ni de ampliar el alumbrado. Entre finales de 2025 y los primeros meses de 2026, la actuación incluyó la creación de una nueva zona de descanso junto al transformador eléctrico entre la avenida de la Libertad y la calle Puig Campana; mesas, bancos y un trampantojo que simula una zona arbolada para ofrecer a los trabajadores un respiro durante la jornada. Es una respuesta clara a una demanda empresarial planteada hace más de un año, inicialmente enfocada en la circulación y la glorieta, que el Ayuntamiento amplió para dotar al entorno de “mayor calidad urbana” y hacerlo “más agradable y acogedor”. Palabras precisas, que describen una intención política sensata: humanizar donde antes primaba la frialdad del hormigón.

Esta nueva área de descanso se suma a otras dos habilitadas en fases previas —una en la calle Arenal y otra con zona de calistenia— enmarcadas en una estrategia municipal clara: transformar polígonos en espacios más funcionales, accesibles y recomendables para quienes sostienen la actividad económica local. Es, en términos llanos, una apuesta por la dignidad del trabajo: bancos donde descansar, iluminación LED que mejora la seguridad y la eficiencia energética, aceras que facilitan la movilidad y nuevos hidrantes conectados a la red municipal para reforzar la respuesta ante emergencias.

No son gestos de lujo; son mejoras prácticas que reparan una vieja deuda con los trabajadores industriales y con la imagen del municipio. Modernizar infraestructuras, mejorar movilidad y elevar la eficiencia energética no son lemas vacíos cuando se traducen en repavimentación de la calle Costa de la Luz, nuevos acerados y ampliación del alumbrado. Son medidas concretas que reducen costes, aumentan seguridad y elevan la calidad de vida laboral.

Queda por ver cómo se sostendrá este impulso y si otras administraciones toman nota: el ejemplo de Petrer demuestra que la colaboración entre ayuntamientos y organismos como el IVACE puede producir resultados tangibles. Si la gobernanza local entiende que invertir en las personas que trabajan en los polígonos es invertir en la competitividad y en el tejido productivo, habremos avanzado. Y si no, que nadie espere grandes discursos; lo que cuentan son las mesas instaladas, la acera repavimentada y la luz LED que permite llegar y volver con seguridad.

La política útil es la que arregla lo que molesta en el día a día. En Salinetas han optado por esa política. Eso merece reconocimiento y seguimiento: que otras plazas y polígonos nacionales observen, copien y mejoren. La prosperidad se construye con pasos pequeños, firmes y decididos, no con grandilocuencias vacías.

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