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Moncloa no cede: ni adelanto ni renuncia en la hora de la guerra

El Gobierno descarta elecciones anticipadas y se arroja el estandarte del 'No a la guerra'

Redacción Más España

Redacción · Más España

7 de marzo de 2026 2 min de lectura
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Moncloa no cede: ni adelanto ni renuncia en la hora de la guerra
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En la primera semana de marzo de 2026, Moncloa ha hablado con voz firme: no habrá adelanto electoral aunque la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se intensifique y sus repercusiones alcancen a España. Es una decisión estratégica, anunciada en frío, que desmiente las especulaciones de tertulia y los deseos de quienes sueñan con urnas inmediatas.

El relato oficial no es tibio; es combativo y orgulloso. El presidente Pedro Sánchez y su entorno reclaman para el Ejecutivo el legado simbólico del No a la guerra que marcó a la izquierda española en los años 2000. No se limita a la condena moral del ataque a Irán: se resucita el referente de Zapatero y se proclama que ese posicionamiento conecta con un electorado progresista y moderado, capaz de traducirse —según las fuentes del propio Gobierno— en votos, incluso en la campaña de Castilla y León que la crisis ha trastocado.

Moncloa exhibe además el respaldo exterior y los elogios de la prensa internacional por el gesto de plantarse ante Trump. Esa narrativa sirve para un doble propósito: blindar la decisión de no adelantar comicios y reivindicar al Ejecutivo como custodio de “los mejores valores progresistas” en un escenario internacional convulso.

En lo operativo, el Gobierno resta dramatismo a la polémica sobre el envío de una fragata a Chipre o a los movimientos de aviones en la base de Rota hacia Oriente Próximo. La tesis oficial es nítida: España participa en labores de apoyo dentro de una misión internacional liderada por Francia, y la ciudadanía sabe diferenciar entre un ataque y la contribución de la Armada a una operación multilateral.

También se niega que exista obligación parlamentaria para votar decisiones tácticas de las Fuerzas Armadas en misiones ya desplegadas. El Ejecutivo considera que someter a votación “decisiones operativas” carece de sentido, si bien Sánchez aceptó comparecer ante el Congreso a petición de la oposición, y lo hará tras la Cumbre del Euro, en la semana del 20 de marzo, según las fuentes oficiales.

Moncloa no se deja arrastrar por la tormenta mediática ni por la tentación de buscar en las urnas un paisaje más favorable. La prioridad declarada es sostener la legislatura hasta julio de 2027, gestionar las posibles implicaciones económicas del conflicto, y utilizar la oleada pacifista como argumento identitario y electoral. En ese empeño reside la decisión: no abrir camino al adelanto, sostener la baraja del Gobierno y pedir a sus votantes que, en tiempos de crisis, confíen en que España está del lado “bueno” de la historia.

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