Las estatuas hablan: chalecos amarillos en defensa de la escuela pública
Elche amanece con sus emblemas vestidos por docentes que reclaman una educación pública digna

Redacción · Más España


La ciudad de Elche ha despertado con un gesto que no admite ambigüedades: algunas de sus estatuas y señas de identidad, desde el Ternari junto a Santa María hasta la réplica de la Dama de Elche en la Glorieta, han sido ataviadas con chalecos amarillos. No es folclore urbano; es una proclama visual que dice, con letras y colores, que la defensa de la educación pública continúa.
Los chalecos no venían solos. Mensajes como "la meua filla es enginyera gràcies a la educació pública", "bájame la ratio", "educació pública en vaga" o "no queremos saunas, queremos aulas" se colgaron en calles y plazas —las tres Marías junto a la Calahorra, la aparadora de El Toscar, la figura de Sixto Marco en el Raval o el homenaje al zapatero en la plaza mayor del barrio— para trasladar a la ciudadanía un reclamo nítido y multiplicado por el símbolo.
Ha sido una acción promovida por profesoras y profesores que han participado en las movilizaciones de las últimas semanas. En su comunicado la comunidad docente explica que la colocación de chalecos es un acto simbólico pensado para recordar que "el conflicto sigue existiendo" y que las reivindicaciones del profesorado "continúan plenamente vigentes". No se trata, subrayan, de un adiós: han decidido suspender temporalmente determinadas acciones de protesta y la negociación en los términos actuales, pero no renuncian a sus demandas.
Los firmantes insisten en que son docentes y, "por encima de todo, responsables". Señalan que están en un momento "especialmente importante para el alumnado y el curso escolar" y que mantienen sus obligaciones para garantizar que los estudiantes reciban la atención educativa que necesitan y merecen. Al mismo tiempo, advierten que no bajarán la guardia: seguirán organizándose y planteando nuevas iniciativas para visibilizar sus demandas y exigir mejoras al sistema educativo.
El comunicado pone el acento en un objetivo claro: garantizar que el alumnado disponga de una educación pública de calidad, con recursos suficientes, condiciones dignas para el profesorado y una apuesta real por el futuro de la enseñanza pública. También agradece expresamente el apoyo recibido durante estas semanas por parte de familias, estudiantes, colectivos sociales y la sociedad ilicitana en su conjunto.
Las estatuas con chalecos amarillos son, en definitiva, una metáfora desplegada sobre el espacio público: el arte y la memoria de la ciudad visten la protesta para que nadie finja no ver lo que se reclama. Es un recordatorio público —y en valencià, según el comunicado— de que la educación pública es un derecho que exige protección colectiva y vigilancia cívica constante.
También te puede interesar
El Real Club Náutico Torrevieja: orgullo y conducta deportiva que nos representa
La segunda plaza en la Gala del Remo de la Comunidad Valenciana no es casualidad: es el fruto del esfuerzo, la formación y los valores que el club cultiva en cada salida al agua.
CulturaPetrer vuelve a la casilla de salida: la educación local paga la factura de las renuncias
Un contrato rescindido antes de empezar y años de retrasos convierten una obra prioritaria en un laberinto administrativo. Las familias y el profesorado siguen a la espera.
CulturaDefensa del litoral: civismo, familia y acción en Cala Ferris
Una convocatoria clara y sin excusas: el Ateneo Republicano Miguel Hernández llama a familias y colectivos a cuidar Cala Ferris. Medio ambiente, reciclaje y participación ciudadana en primera línea.