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La victoria a medias: Mañueco, ganador sin mando propio

El barómetro de 40dB sitúa a Vox por encima del 20% y deja al PP pendiendo de la mano de Abascal

Redacción Más España

Redacción · Más España

9 de marzo de 2026 3 min de lectura
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La victoria a medias: Mañueco, ganador sin mando propio
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En la sucesión de triunfos incompletos que viene dibujando el ciclo electoral, Alfonso Fernández Mañueco parece encaminarse hacia otro éxito cojo: ganar pero depender. El barómetro de 40dB para EL PAÍS y la Cadena SER concede al PP un 31,1% del voto y entre 28 y 33 procuradores; cifras que, lejos de otorgar plena soberanía, lo ubican al borde de sus peores registros recientes en Castilla y León.

Es la misma música que escucharon antes Guardiola en Extremadura y Azcón en Aragón: una primera meta lograda —presidir la comunidad— y una segunda, la reducción de la dependencia de Vox, que se resiste. En este mapa, la novedad es la subida sostenida de la ultraderecha: Vox asciende del 17,6% al 20,8% y se anota entre 16 y 20 escaños, cuando hoy tiene 13. Esa subida no es ornamental; devuelve a Vox la llave de la investidura en una comunidad donde ya entró en el gobierno y donde Carlos Pollán figura como candidato presentado por la formación de Abascal.

El PSOE, encabezado en esta contienda por Carlos Martínez, sufre una leve caída —del 30% de 2022 al 28,4% según 40dB—, mucho menor que las que experimentó en Extremadura y Aragón. Salva muebles pero no impide la foto general: el bloque de la derecha, sumando PP y Vox, pasaría a rondar casi el 52% del voto, lo que demuestra una primacía incontestable en apoyos, pero no una autonomía de gobierno para el PP.

Ese dato explica la paradoja: Mañueco aparece como el único candidato con opciones reales de ser investido, pero esa investidura —según la encuesta y la propia dinámica política observada en el ciclo— solo parece viable con el auxilio de Vox. El PSOE ha descartado la abstención, alineándose con su postura en Extremadura y Aragón, con lo que las alternativas para una investidura independiente del PP no se vislumbran.

Las comparaciones duelen. Un 31,1% sería el peor porcentaje de todo el ciclo autonómico de 2026 para los lideres conservadores, por debajo del 34,17% logrado por Azcón y muy lejos del 43,11% de Guardiola. Y aunque la horquilla de escaños permitiría, incluso en su escenario bajo, superar el umbral de la mayoría absoluta sumando a Vox (la mayoría está en 42 procuradores), la dependencia política quedaría manifiesta: victoria sin mando, triunfo con tutelaje.

En el plano provincial, la encuesta ofrece matices: la UPL subiría a cuatro escaños; Soria ¡Ya! podría mantenerse o perder uno; Por Ávila conservaría el suyo. La izquierda alternativa, fragmentada, se arriesga a quedarse fuera: la coalición IU-Movimiento Sumar-Verdes Equo apuntaría a un 3,6% y entre cero y un escaño. Son señales de un tablero fragmentado que obliga a pactos y concesiones.

En suma: el 15 de marzo puede dejar una Castilla y León de vencedores con limitaciones. Un bloque de la derecha fortalecido en votos pero dividido en autoridad. Un PP que conserva la primacía pero ve mermada su autonomía. Y una ultraderecha que, con pocos puntos de avance, recupera protagonismo decisivo. Esa es, sin adornos ni catastrofismos, la fotografía que entrega hoy la encuesta de 40dB: triunfo formal, soberanía efectiva en préstamo.

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