Cataluña

La verdad que tardó nueve años en salir: confesión y alivio amargo en Hornachos

Un detenido asume el crimen, exculpa a su hermano y la familia encara una fase dura tras hallar los restos

Redacción Más España

Redacción · Más España

14 de marzo de 2026 2 min de lectura
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La verdad que tardó nueve años en salir: confesión y alivio amargo en Hornachos
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La crónica de Hornachos ha dado un vuelco que pocos esperaban, pero que algunos intuían desde hace casi una década. Con la contundencia de la investigación y la presión acumulada, Juli González, de 50 años, se ha derrumbado ante la UCO en el acuartelamiento de Zafra y ha confesado ser responsable de la muerte de su vecina, Francisca Cadenas, desaparecida en mayo de 2017.

La declaración —según las fuentes de la investigación, una comparecencia de dos horas— no sólo supone la admisión de los hechos por parte de Juli, sino también la exculpación explícita de su hermano Lolo, de 55 años, que hasta ahora mantenía que, a la hora del suceso, se encontraba saliendo del hospital de Mérida, donde estaba ingresado un familiar. Esa coartada queda ahora ratificada por la confesión.

Los restos de la víctima aparecieron enterrados bajo el suelo en el patio de la vivienda que compartían los hermanos, hallazgo que motivó los registros de la UCO en la casa y en la parcela del pueblo. Tras las diligencias, el titular del Juzgado de Primera Instancia de Villafranca de los Barros decretó prisión provisional comunicada y sin fianza para ambos detenidos. Las actuaciones se instruyen por presuntos delitos de asesinato y contra la libertad.

Ayer, una imagen que resume la tensión en Hornachos: Lolo, ya detenido, se dirigió a José Antonio, uno de los hijos de la fallecida, en la calle donde están las viviendas, diciendo que desconocía los hechos. Su defensa, representada por el letrado José Duarte, defendió hasta el final la inocencia de sus clientes y subrayó la presunción de inocencia mientras animaba a colaborar con la investigación.

La familia de Francisca, que durante nueve años mantuvo una perseverante búsqueda de la verdad, ha sufrido y reclama ahora que se haga justicia. El periodista Paco Lobatón, que visitó la localidad, apuntó que los hijos tenían «más que una intuición» sobre dónde buscar y lamentó que se tardara tanto en encontrar las pruebas en el domicilio de los detenidos. A la vez, reconoció el trabajo de la UCO y de los investigadores que han ido desbrozando una historia «tan complicada y tan tremenda en el fondo y en la forma».

Los hijos de Francisca han agradecido el apoyo recibido y han confesado que, pese al alivio parcial que supone conocer la autoría, comienza una etapa dolorosa: la del duelo por una madre «tan maravillosa» cuya resolución de la desaparición estuvo, según ellos, a escasos metros de su domicilio. Ahora empieza una fase especialmente dura para la familia y para el pueblo de Hornachos, que demanda que se haga justicia con los presuntos autores de este crimen.

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