La ovación en París: Juan Carlos I y su premio en la Asamblea
El rey emérito recibe en la Asamblea Nacional francesa el galardón por Reconciliación entre controversias y gestos simbólicos

Redacción · Más España


En un flamante salón de la Asamblea Nacional francesa, Juan Carlos I subió al estrado para recibir el premio especial de Lire la Société por su libro de memorias, Reconciliación. Arropado por la coautora Laurence Debray, por las infantas Elena y Cristina y por su nieto Felipe Juan Froilán, el rey emérito pronunció un breve discurso de agradecimiento en francés y reconoció su "emoción" ante el reconocimiento.
La presencia de Yaël Braun‑Pivet, presidenta de la Asamblea, que ofició de madrina en el acto, otorgó al evento una connotación de reconocimiento institucional, pese al matiz aclaratorio de un portavoz que señaló que se trataba de un acto "externo" al Parlamento: la institución cedió el salón para la Jornada del Libro Político "sin validación de sus contenidos y de sus invitados".
El premio fue entregado en presencia de notables figuras del mundo político e intelectual francés. La distinción reconoce, según la convocatoria, "el papel histórico de Juan Carlos I en la transición democrática española y su labor de transmisión de la memoria política". La historiadora Annette Wieviorka, presidenta del jurado, destacó Reconciliación como "un testimonio clave de la transición española" y un cruce entre memoria personal, narrativa e historia política.
Desde posiciones diversas, la propia coautora Laurence Debray subrayó el peso político del exmonarca: lo describió como un personaje de fuste, capaz de devolver la democracia a un pueblo, y puso en valor la gestación del libro, que nació en conversaciones personales en el exilio de Abu Dabi y coincidió, según Debray, con el inicio de la guerra en Ucrania, lo que añadió una carga histórica imprevista al proyecto.
Juan Carlos I defendió el título de su obra como resumen de su mensaje público: "Reconciliación" condensaría sus emociones, sentimientos y esperanzas, y su discurso reivindicó "el espíritu de la democracia" y el orgullo por haber atendido, en su juicio, "las aspiraciones del pueblo español". Reconoció, además, que escribir memorias no era habitual para un rey y que publicó pese al consejo en contrario de su padre, motivado por la voluntad de ofrecer su propia versión frente a las numerosas páginas escritas sobre su reinado.
El acto fue percibido por algunos como una revancha personal y mediática tras la intensa expectación que rodeó el lanzamiento francés de Reconciliación en noviembre, semanas antes de su publicación en España. Tras esta aparición en París, el emérito tiene previsto volver a España para participar en las regatas de Sanxenxo, después de su reciente presencia en la Maestranza de Sevilla el Domingo de Resurrección.
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