Cataluña

La música que une: cuando Sidecars convierte Torrevieja en ejemplo de convivencia cultural

Un concierto que, sin máculas políticas, demuestra la fuerza integradora de la cultura

Redacción Más España

Redacción · Más España

3 de mayo de 2026 2 min de lectura
Compartir
La música que une: cuando Sidecars convierte Torrevieja en ejemplo de convivencia cultural
Mas España
Mas España Logo

Anoche, en el Auditorio Internacional de Torrevieja, Sidecars ofreció un espectáculo que no admite florituras retóricas: energía, emoción y un público entregado. Desde los primeros acordes, la noche fue creciendo hasta convertirse en una auténtica comunión entre banda y asistentes. Hechos, no proclamas.

La formación, con casi dos décadas de trayectoria, presentó su último trabajo, Everest, y mezcló lo nuevo con los éxitos que han forjado su sintonía con el público. El repertorio equilibrado mantuvo la intensidad de principio a fin: canciones coreadas, instantes íntimos y estallidos de fuerza escénica que confirmaron lo que ya se veía sobre el escenario y en las butacas.

No necesito mayor oratoria para afirmar lo evidente: la música funciona. En una sociedad que tantas veces encauza sus pasiones hacia trincheras ideológicas, la noche torreviejana fue una lección simple y contundente. La cultura —esa que se vive de pie, aplaudiendo y cantando al unísono— se erige como espacio de encuentro donde importan las canciones y las emociones compartidas, no la agenda de turno.

Si hay algo que enseñan noches así es que los grandes hitos culturales no se improvisan con eslóganes. Se construyen con trabajo, trayectoria y el intercambio directo entre artistas y público. Sidecars, arrancando su gira en la ciudad de la Sal, certificó con hechos lo que muchas palabras pretenden sin asentar: la capacidad de la música para tender puentes y abonar convivencia.

No se trata de negar que existen disputas y debates necesarios en el país. Se trata, simplemente, de mirar lo que funciona cuando la gente se reúne por lo que la une: una canción, un coro, una emoción compartida. Torrevieja volvió a demostrar que puede acoger grandes citas culturales y que, en el ruido del día a día, la música sigue siendo una tregua, una convocatoria de ciudadanos antes que de banderas.

También te puede interesar