Cataluña

La montaña no perdona: la eficacia de un operativo que no dejó cabos sueltos

Hallado el cadáver del senderista desaparecido en Arredondo tras un amplio dispositivo de búsqueda

Redacción Más España

Redacción · Más España

23 de marzo de 2026 2 min de lectura
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La montaña no perdona: la eficacia de un operativo que no dejó cabos sueltos
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La montaña reclama su silencio y, frente a él, la respuesta organizada del Estado y de la sociedad. El senderista, natural de Bilbao, que no regresó a su domicilio tras salir a realizar una ruta de montaña fue objeto de una movilización inmediata: la llamada de un familiar al 112 activó, en la noche del sábado, el protocolo operativo de búsqueda y rescate en montaña y medio rural en su nivel 1.

Cuando la alerta es creíble, la respuesta fue proporcional. Cerca de 40 efectivos, el despliegue de medios aéreos —entre ellos el helicóptero de la Guardia Civil y el helicóptero medicalizado del Gobierno de Cantabria—, 15 vehículos, la instalación de un Puesto de Mando Avanzado y la intervención conjunta de Guardia Civil, GREIM, unidad canina, el Equipo de Operaciones Terrestres del Ejecutivo autonómico, un agente del Medio Natural, Cruz Roja y voluntarios de Protección Civil conformaron un operativo amplio y coordinado.

El final del rastreo fue trágico: un agente del Medio Natural que participaba en la búsqueda localizó el cuerpo en el canal de Rolacías, próximo a la zona donde se desarrollaban las labores. El GREIM de la Guardia Civil procedió a su recuperación, con la colaboración de un rescatador del Gobierno de Cantabria y del propio agente que encontró el cuerpo, hasta un punto accesible donde el helicóptero del instituto armado evacuó el cadáver.

En la otra cara de la emergencia, la atención humana: el equipo psicosocial de Cruz Roja presta apoyo a los familiares en las instalaciones del Ayuntamiento de Arredondo. No son notas accesorias; son el reconocimiento de que el trabajo de rescate no termina con la localización, sino que obliga a acompañar a quienes quedan.

No cabe la conjetura ni la retórica vana: los hechos registran un protocolo activado por una llamada al 112, un dispositivo nivel 1 desplegado desde la Dirección General de Seguridad y Protección Ciudadana y una colaboración interinstitucional que se desplegó sin demora. La montaña no admite improvisaciones; la ciudadanía exige eficacia y solidaridad. En este episodio, los servicios públicos y los voluntarios actuaron con la diligencia que demandaba la situación, y es justo destacarlo con la firmeza con la que se deben reconocer los deberes cumplidos y la pena por la vida que se truncó.

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