La Justicia aparta a Jordi Pujol del banquillo por su deterioro: ni juicio ni absolución
La Audiencia Nacional concluye que el expresident, de 95 años, no puede afrontar el proceso por la fortuna en Andorra

Redacción · Más España


La Audiencia Nacional ha decidido, tras un nuevo examen forense, que Jordi Pujol —expresident de la Generalitat de 95 años— no está en condiciones de declarar ni de afrontar el proceso por la fortuna oculta de la familia en Andorra.
El tribunal, presidido por Ricardo de Prada, explicó en la apertura de la vista que Pujol fue sometido a un reconocimiento por un médico forense y entrevistado por los tres miembros de la sala en presencia de su defensa. La conclusión fue tajante: imposibilidad de permanecer con plenitud de conocimiento y capacidades en este juicio, de modo que el expresident queda fuera del proceso en este momento.
La consecuencia procesal es nítida: al no ser sometido a interrogatorio ni formar ya parte del procedimiento, Pujol no deberá afrontar eventual responsabilidad penal por los hechos. La Fiscalía Anticorrupción había solicitado para él una pena de nueve años de cárcel. Al quedar excluido del proceso, el expresident también pierde la posibilidad de obtener una sentencia absolutoria.
Fuentes del entorno familiar expresaron malestar ante este desenlace, en especial porque durante cinco meses de juicio el nombre de Jordi Pujol apenas había sido mencionado. El debate sobre su participación había generado incertidumbre desde el inicio de las sesiones en noviembre, cuando ya se planteó abiertamente su estado de salud.
A lo largo de estos meses, todos los facultativos que le examinaron —médicos privados y peritos designados por el tribunal— coincidieron en que no estaba en condiciones de afrontar un interrogatorio. Dos peritos del Instituto de Medicina Legal de Cataluña le entrevistaron en su domicilio y, más tarde, fue examinado por un médico forense de la Audiencia Nacional. Pese a esos dictámenes, la sala decidió inicialmente mantenerle en el proceso y dejó abierta la posibilidad de revisar su situación justo antes de tomarle declaración.
El propio Pujol viajó a Madrid en coche y llegó a la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares acompañado por su hijo Pere Pujol. Mientras era atendido y examinado, sus hijos aguardaron fuera con expectación e incertidumbre. El presidente de la sala, Ricardo de Prada, defendió su decisión previa de volver a examinarle para evitar incurrir en “edadismo” y conocer de primera mano su estado intelectual antes de su posible declaración.
La vista continuó, ya sin la participación del expresident, con la declaración como acusado de Jordi Pujol Ferrusola, el mayor de los siete hermanos, quien fue el gestor de la fortuna familiar en Andorra. El episodio cierra un capítulo de meses de deliberación sobre la capacidad del expresident para participar en el proceso y deja abiertas, sin embargo, las críticas y el malestar de su entorno ante la imposibilidad de que se le juzgue o se le absuelva.
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