La España que se descoloca: traición europea y mirada a Pekín
Feijóo y FAES denuncian un giro exterior que, según ellos, aleja a España de Occidente

Redacción · Más España


Hay decisiones que no se pueden acomodar al olvido: la política exterior es una de ellas. Alberto Núñez Feijóo, desde el foro Wake Up, Spain, ha lanzado una acusación directa: Pedro Sánchez habría "traicionado" los pilares básicos del europeísmo al mantener, entre otras cosas, la "regularización masiva" de migrantes y por sus lazos con China. No es una diatriba menor; es una advertencia sobre la coherencia de España dentro de la Unión Europea.
Feijóo no se queda en el reproche moral. En su intervención señaló que España debe tener "voz propia", pero esa voz no puede ser "una voz aislada" ni disonante respecto al rumbo fijado en Europa. Rechaza, con ironía y contundencia, la doblez de quienes proclaman el pacifismo mientras, según su diagnóstico, complace o es complacido por regímenes autoritarios: "No se puede ir de adalid de la paz y, al mismo tiempo, complacer o ser complacido por las dictaduras".
No menos dura es la nota de FAES, el think tank de José María Aznar. En un editorial afirman que la actual relación con China refleja una apuesta por "reubicar" a España fuera de su matriz occidental y siturarla, como apuesta estratégica, en el 'lado correcto de la historia' que ellos asocian con la República Popular China. FAES no se limita a la geoestrategia: advierte que la apariencia de "enriquecimiento rápido y pacifismo retórico, sin contrapoderes ni fastidiosas trabas parlamentarias" ofrece oportunidades de negocio para quienes acompañan esa operación, en una referencia explícita a José Luis Rodríguez Zapatero.
El laboratorio de ideas de Aznar trae además datos que pretenden sustentar su alarma: sostiene que, durante el periodo que denomina del "sanchenato", el déficit comercial con China no ha dejado de aumentar. Y subraya la capacidad de China para ejercer un "poder incisivo" —penetración cultural, educativa y mediática— que encuentra facilidades en Estados con sistemas institucionales debilitados. "La España de hoy puede ser vista como terreno abonado", concluye la nota, con una advertencia final tan gráfica como demoledora: "Si no estás en la mesa, estás en el menú".
Las acusaciones conjuntas revelan una lectura política nítida: para Feijóo y FAES, las decisiones del Gobierno en materia internacional no son meras variaciones tácticas, sino un cambio de eje con consecuencias profundas para la posición de España en Europa y para la presencia de influencias externas en nuestras instituciones y mercados. Es una crítica que apela a la soberanía estratégica, a la coherencia con los socios europeos y a la defensa de lo que consideran intereses nacionales frente a la expansión de modelos y poderes ajenos.
La discusión que abren estas voces es, en verdad, una pregunta doble: ¿está España manteniendo las líneas que la unen a Europa o está cambiando de alineación geoestratégica? Y, si se confirma el segundo diagnóstico, ¿quiénes se benefician y qué riesgo supone ello para la influencia occidental de nuestro país? Feijóo y FAES han plantado su bandera de alerta; corresponde al debate público y a los foros competentes evaluar con rigor las evidencias y las consecuencias reales de las políticas denunciadas.
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