InicioActualidadPolítica española
Política española

La épica de campaña que suena a despedida

Sánchez y Montero apelan a la movilización por la sanidad en un cierre marcado por la cautela

Redacción Más España

Redacción · Más España

15 de mayo de 2026 3 min de lectura
Compartir
La épica de campaña que suena a despedida
Mas España
Mas España Logo

El PSOE andaluz ha querido exhibir músculo en Sevilla, pero lo ha hecho con guantes: 3.500 personas, según la organización, arropando a María Jesús Montero en un acto de cierre compartido con Pedro Sánchez que sonó a movilización contenida.

Por primera vez en la campaña se escuchó el himno andaluz antes de comenzar. Ese gesto simbólico resumió la voluntad de sellar la identidad regional y, al mismo tiempo, de poner en valor la bandera que han elegido para estos días: la defensa de los servicios públicos. “Vota sanidad pública”, dijo Montero, y convirtió en consigna la reclamación contra el supuesto desmantelamiento de la sanidad en Andalucía, el eje único con el que según la candidata se juega todo el domingo.

Sánchez, por su parte, lanzó un reproche medido y directo: pidió “coherencia” a quienes le votaron en las generales pero parecen dudar en las autonómicas. “¡Leches, si quieres un gobierno de izquierdas, vota al PSOE!”, fue su exhortación, un llamamiento sin recato a no fragmentar el voto útil de la izquierda.

El cierre puso de manifiesto otra realidad: Montero ha mantenido una campaña poco presencial. Su actividad se ha centrado en redes, entrevistas y encuentros selectos; apenas mitines a pie de calle, un contraste con otras candidaturas y con la campaña clásica del PSOE. Un cálculo que algunos dirigentes defienden como prudente —evitar que un incidente altere la campaña— y que otros interpretan como falta de descompresión tras la etapa central en Madrid: “no se ha descomprimido de Madrid”, señalaron fuentes socialistas.

La campaña también estuvo marcada por la contención institucional: hubo dos jornadas suspendidas por la muerte de dos guardias civiles en una operación contra el narcotráfico y ausencia de agenda antes de los debates televisivos. El PSOE ha asumido desde hace meses que la cancha es cuesta arriba: el partido aceptó que Juan Manuel Moreno y el PP van con ventaja y aceleró el relevo interno —Juan Espadas fue desplazado y Montero avalada por Sánchez— para cerrar heridas y presentarse unido en la recta final.

Esa operación de contención persigue objetivos modestos y precisos: evitar una derrota humillante, impedir que Moreno conserve mayoría absoluta y que la candidata no pierda apoyos respecto al suelo de 2022. Militantes y dirigentes perciben una campaña extraña: los trackings son “tan, tan malos…”, pero la recepción en la calle les parece mejor que la de anteriores batallas autonómicas. Confían en el voto oculto; esperan un milagro táctico que revierta la tendencia publicada por las encuestas.

Y si el milagro no llega, las voces internas ya piensan en el día después. Muchos pronostican que no habrá convulsión inmediata: el partido dará tiempo al ciclo político y, según algunas fuentes, cualquier trance relevante quedará subordinado al calendario nacional y a la eventual convocatoria de generales en 2027 por parte de Sánchez.

La foto de Sevilla quedó, pues, como síntesis de una campaña de alma y cálculo: himno, lema sanitario y un llamamiento a la coherencia. Un cierre que suena más a defensa que a ofensiva, más a petición de fidelidad que a proyecto ganador. El domingo dirá si bastó la épica o si la cautela acaba siendo capitulación.

También te puede interesar