La calima no es espectáculo: es prueba de la obligación de proteger a Canarias
Polvo sahariano obliga a activar contingencias y paraliza vuelos; la salud pública exige respuesta firme

Redacción · Más España


La naturaleza impone sus límites y la responsabilidad pública debe responder. Un episodio de calima procedente del Sáhara ha puesto en tensión a Canarias: la AEMET mantiene un aviso amarillo por polvo en suspensión en todo el archipiélago y el Servicio Canario de Salud (SCS) ha activado sus planes de contingencia. No es un evento menor: afecta a la vida cotidiana, a la movilidad y, sobre todo, a la salud de los más vulnerables.
Las consecuencias operativas han sido concretas y palpables. Los aeropuertos canarios han registrado, por el momento, dos desvíos y una cancelación: dos vuelos procedentes de Tenerife Norte fueron desviados por los efectos meteorológicos adversos en La Palma y La Gomera —finalmente regresaron a origen— y otro vuelo con origen en Tenerife Norte y destino El Hierro fue cancelado. No son cifras anecdóticas: son síntomas de una meteorología que obliga a adaptar servicios y priorizar la seguridad.
La consejera de Sanidad, Esther Monzón, ha situado el acento donde debe estar: el SCS está preparado y ha difundido recomendaciones públicas. Las indicaciones son claras y sencillas, y por ello obligatorias en la práctica: las personas vulnerables deben evitar el exterior, usar mascarilla si salen a la calle y suspender la práctica deportiva al aire libre mientras dure la suspensión del polvo. Son medidas de prevención que salvan recursos y vidas.
No debe haber lugar para la banalidad cuando el aire no es seguro. Activar planes de contingencia y comunicar recomendaciones vía redes sociales son pasos responsables; mantener la atención y la disciplina ciudadana es igualmente imprescindible. La meteorología no pide permiso y la salud pública no admite improvisaciones: la protección de colectivos sensibles —ancianos, personas con patologías respiratorias— exige que todos los actores cumplan su papel.
La AEMET no limita su aviso a Canarias: mañana arrancan alertas en varias comunidades por viento, olas y nieve, y en las islas se registrarán avisos por calima en Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera, El Hierro y Tenerife. Esa simultaneidad de riesgos obliga a mantener la coordinación institucional, la información continua y la capacidad operativa para garantizar la seguridad aérea y la atención sanitaria.
Que estas jornadas sirvan de recordatorio: seguridad y salud pública son prioridad no negociable. Cuando el polvo atraviesa el Atlántico, lo hace también sobre la responsabilidad de quienes gobiernan, gestionan aeropuertos y organizan servicios sanitarios. Cumplir con los protocolos, informar con rigor y atender sin dilación a los más frágiles no es retórica; es deber ciudadano y estatal.
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