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Innovación y sentido común: ozono y agua, la apuesta que necesita Alicante

Una empresa alicantina cumple un año difundiendo una alternativa que reduce químicos en el tratamiento del agua

Redacción Más España

Redacción · Más España

2 de mayo de 2026 3 min de lectura
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Innovación y sentido común: ozono y agua, la apuesta que necesita Alicante
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Un año. Tiempo de aprendizaje, de pruebas, de conversaciones técnicas y administrativas. Eso es lo que lleva Ozohal en la provincia de Alicante, impulsando el uso del ozono como alternativa en el tratamiento del agua en sectores como la industria alimentaria, la agricultura y los servicios. No son promesas etéreas: es una actividad materializada, liderada por Alejandro Lahoz, que ha afrontado este primer ejercicio con la voluntad de dar a conocer una tecnología todavía poco implantada en la Comunitat Valenciana.

No es una panacea anunciada por consignas, sino una propuesta técnica respaldada por un acuerdo: Ozohal es distribuidora exclusiva en la Comunitat Valenciana de la ingeniería ZonoSistem, firma con más de veinte años de trayectoria y presencia en más de 25 países. Esa alianza otorga a la iniciativa una base técnica y de desarrollo para abordar proyectos reales y concretos en distintos ámbitos.

El ozono, según expone la propia compañía, plantea un cambio en el tratamiento del agua: no deja residuo y en determinados procesos sustituye totalmente a los químicos; en otros, los reduce. Esa cualidad redefine procedimientos y obliga a adaptar protocolos de trabajo. No es sólo instalar un equipo: es modificar costumbres técnicas, formular nuevos controles y convencer a administraciones y empresas de que hay una alternativa viable.

Las aplicaciones ya desplegadas y en ensayo son claras y diversas. En la industria alimentaria, la sustitución o reducción de productos químicos en limpieza y desinfección tiene impacto directo en la conservación del producto y en el control de riesgos microbiológicos. En la agricultura y la ganadería, el ozono se emplea en riego y tratamientos sobre cultivo, con la ventaja potencial de disminuir la dependencia de fitosanitarios en un entorno regulatorio restrictivo. Y también se plantea para aguas potables y residuales: mejorar calidad y facilitar la reutilización dentro de los procesos industriales.

Sin embargo, la implantación es desigual. En el ámbito privado hay mayor disposición a analizar novedades; en el público, el avance es más limitado, en muchos casos por falta de conocimiento o por la necesidad de decisiones técnicas y administrativas que retrasan proyectos. Ese es el escollo que Ozohal ha topado en su primer año: no sólo introducir una tecnología, sino abrir cauces y formar a quienes gestionan el agua.

El foco razonable de estos primeros meses ha sido la industria agroalimentaria, donde la empresa ha desarrollado protocolos específicos y realizado pruebas técnicas antes de proponer una implantación definitiva. Se trata de procesos largos que exigen validación y adaptación a cada caso. A la vez, Ozohal ha iniciado trabajos en instalaciones turísticas y comunidades de regantes, y ha mantenido contactos en distintas áreas donde el agua pesa mucho en la actividad económica.

Mirando al futuro, la empresa pretende consolidarse en Alicante y Murcia y avanzar hacia una expansión nacional, confiando en que la adopción por parte de empresas relevantes genere un efecto arrastre. Hasta ahora, el desarrollo se ha realizado con recursos propios, sin financiación externa relevante declarada. Es la clásica fase de incubación técnica y comercial: demostrar que la propuesta funciona, convencer con resultados y escalar cuando surjan los contratos que validen el modelo.

No se trata de proclamas: es trabajo metódico, pruebas, adaptación y difusión. El ozono está regulado en Europa desde hace tres años, y su implantación dependerá de la capacidad de las empresas y las administraciones para cambiar protocolos y reconocer, con criterios técnicos, una alternativa que reduce químicos y no deja residuo. Ese es el desafío que Ozohal afronta en su segundo año: transformar conocimiento en práctica generalizada, sector por sector, sin atajos.

En tiempos en que el agua y su buen uso son un factor estratégico del desarrollo, iniciativas como esta merecen atención y evaluación rigurosa. No por entusiasmo ciego, sino por exigencia técnica: si la tecnología aporta mejoras reales en calidad, seguridad y sostenibilidad, su camino deberá abrirse con criterio y con la transparencia que exige cualquier cambio de modelo.

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