Cataluña

Illa se retira tras chocar contra el muro de ERC: la política catalana en punto muerto

Los Presupuestos vuelven a ser papel mojado; la cesión del IRPF marca la encrucijada

Redacción Más España

Redacción · Más España

19 de marzo de 2026 3 min de lectura
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Illa se retira tras chocar contra el muro de ERC: la política catalana en punto muerto
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El anuncio no es una sorpresa: el Govern de Salvador Illa ha decidido retirar los Presupuestos de la Generalitat tras no lograr que ERC levantase la enmienda a la totalidad que amenazaba con tumbarlos en el pleno previsto para este viernes. La contienda parlamentaria ha terminado, por ahora, con la presentación unilateral de unas cuentas que no contaban con el apoyo imprescindible.

Cataluña, por tanto, seguirá funcionando con las cuentas prorrogadas de 2023, aquellas aprobadas por Pere Aragonès y mantenidas desde entonces. Ese hecho objetivo resume la gravedad del momento: no hay nuevo presupuesto aprobado y la normalidad presupuestaria se mantiene en estado de latencia.

La negociación que viene no es una negociación de números únicamente; es una negociación sobre la soberanía fiscal. ERC condicionó su respaldo a garantías sobre la gestión del IRPF por parte de la Agencia Tributaria Catalana. Ese requisito, explícito por parte de Oriol Junqueras, choca con la negativa del Ministerio de Hacienda, cuyo liderazgo en el Gobierno central, según la información, no está dispuesto a ceder ese control.

La ministra y también vicepresidenta citada en la información se ha opuesto tajantemente a transferir el control del impuesto, en función de razones internas que no forman parte del debate público aquí reproducido. Ese bloqueo convierte a la cesión del IRPF en el escollo decisivo que ha precipitado la retirada de las cuentas.

Illa, que había presentado las cuentas de forma unilateral el 27 de febrero con la intención de forzar la dinámica parlamentaria, ha visto fracasar la estrategia de presión. En su declaración institucional el president esquivó cualquier referencia a un adelanto electoral y apeló a intensificar las negociaciones para lograr unos Presupuestos "con la fuerza y la unidad de la mayoría parlamentaria progresista". Palabras de hojas de ruta, que ahora quedan supeditadas a una mesa de diálogo con plazo hasta el final del periodo de sesiones, el 31 de julio.

ERC, por su parte, justificó su rechazo en que no podía avalar unas cuentas presentadas unilateralmente y sin consenso, y reiteró que exigirá medidas que refuercen el poder de Cataluña para cualquier futura aprobación. Al mismo tiempo, la dirección republicana negó que vaya a retirar su enmienda para ganar tiempo, cerrando de facto la vía de una maniobra intermedia que habr�a pospuesto la votación definitiva.

Así las cosas, la política catalana entra en una nueva etapa de negociación tensa: retirada temporal de las cuentas, promesas de diálogo y una condición no menor sobre la gestión del IRPF. Los hechos son claros y no admiten maquillajes: sin acuerdo sobre la cesión fiscal y sin la confianza de ERC, el proyecto presupuestario presentado por Illa ha sido desactivado.

Queda abierto un calendario hasta el verano para intentar revertirlo. Lo que no se puede ignorar es que la política catalana vuelve a encontrar sus límites donde chocan la gestión autonómica, la estrategia partidista y el control de las palancas fiscales. Esa triple fricción no es menor: define hoy la capacidad del autogobierno y marca el horizonte de la legislatura.

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