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Europa se desmarca de la guerra: Sánchez reivindica el derecho y la diplomacia

En Bruselas la mayoría europea se acercó a la postura española de rechazo a la ofensiva de EE. UU. e Israel contra Irán

Redacción Más España

Redacción · Más España

20 de marzo de 2026 2 min de lectura
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Europa se desmarca de la guerra: Sánchez reivindica el derecho y la diplomacia
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Pedro Sánchez culmina la cumbre europea con una lectura clara: la gran mayoría de líderes se acercaron a la posición española de rechazo a la guerra que han iniciado Estados Unidos e Israel contra Irán. Lo que, hace apenas semanas, parecía una soledad política, se convirtió en un respaldo mayoritario, matices incluidos, que ha girado en torno a la exigencia de respeto al derecho internacional y al multilateralismo.

Esa insistencia en las reglas, en la legalidad que debe regir las relaciones entre Estados, fue el eje que Sánchez expuso en el debate: la Unión Europea debe enmarcar sus actuaciones futuras en el respeto al derecho internacional. De ahí la decisión española, alineada con la mayoría, de no enviar buques militares al estrecho de Ormuz y de apostar por una solución diplomática coordinada con los países árabes, los más afectados por la inestabilidad de la región.

El sentir general que transmitieron varios líderes, y que España difundió, fue de molestia con Washington por haber iniciado una guerra sin consultar a sus aliados europeos y por exigir ahora su apoyo. La preocupación es palpable: las consecuencias económicas, el riesgo de crisis migratoria y, sobre todo, el impacto geopolítico que puede favorecer a Rusia en su ofensiva contra Ucrania. Los líderes advirtieron que la erosión de la legalidad internacional, el encarecimiento de la energía y el posible redestino de material militar estadounidense a Oriente Medio pueden perjudicar los intereses de Europa.

No todos los actores europeos participaron con la misma voz. Viktor Orbán, señalado en las fuentes como el líder más cercano a Trump en la UE, no intervino en esa parte del debate. Ursula von der Leyen, según las mismas fuentes, tuvo que rectificar su posición tras unos titubeos iniciales, y la mayoría de los dirigentes refrendaron el compromiso con la legalidad internacional.

En paralelo, la escena política española no oculta sus divisiones. Alberto Núñez Feijóo, desde la reunión previa del Partido Popular Europeo, arremetió contra la línea de Sánchez: acusó al Gobierno de convertirse en "un obstáculo para la firmeza ante las tiranías" y de debilitar la unidad y la ambición de Europa en acción exterior. Feijóo siguió un patrón de reproche que, según las fuentes, se asemeja a las primeras posiciones públicas de algunos responsables europeos que subrayaron el carácter opuesto del régimen iraní a los valores europeos sin situar el inicio del conflicto en la acción de Washington y Tel Aviv.

La cumbre deja, por tanto, una doble lectura. En el plano europeo, una mayoría inclinada hacia la diplomacia y la legalidad internacional; en el plano nacional, una pugna política que subraya la tensión entre la defensa de principios y las lecturas distintas sobre cómo medir la firmeza y la unidad en la acción exterior. España, en esa encrucijada, apuesta públicamente por reglas y diálogo, mientras la oposición clama por otra definición de firmeza.

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