España en la calle: 150 movilizaciones para decir 'No a la guerra' y la Embajada de EEUU lanza una alerta
La plataforma Parar la guerra impulsa una oleada de protestas respaldada por la cultura y la sociedad civil

Redacción · Más España


La convocatoria es masiva y clara en su propósito: Parar la guerra, la plataforma pacifista que emergió en octubre de 2023, ha impulsado para este sábado 150 manifestaciones por todo el país. Más de 140 organizaciones apoyan el llamamiento y cerca de 200 personalidades, junto a más de 1.500 firmantes, han estampado su nombre en un manifiesto que reclama el fin del conflicto en Irán y Oriente Próximo.
El manifiesto no se refugia en eufemismos. Afirma sin ambages que "nada justifica los salvajes bombardeos de EEUU e Israel" y los califica como "una grave amenaza para la paz en la región y un peligro para la paz mundial". Esa voz colectiva condena asimismo "el régimen criminal de los ayatolás" y el asesinato de miles de personas en los últimos meses, al tiempo que sostiene que "es el pueblo iraní quien debe decidir su futuro" y expresa "todo nuestro apoyo al pueblo iraní, y en especial a las mujeres" en su lucha por democracia e igualdad.
La convocatoria ha tenido una respuesta notable desde el mundo de la cultura y la sociedad civil: figuras como Pedro Almodóvar, Luis Tosar, Juan Echanove, Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos, Gran Wyoming, Baltasar Garzón, Miguel Poveda o Juan José Millás figuran entre los suscriptores. Otros nombres —Manuela Carmena, Pepe Álvarez, Unai Sordo, Ariadna Gil, Elvira Lindo, Rosa Montero, Nacho Vigalondo, Rosa María Calaf, entre muchos— amplían el respaldo público a la movilización.
La reacción internacional, o al menos la de la representación estadounidense en España, no se ha hecho esperar. La Embajada de EEUU ha difundido una "alerta" dirigida a sus conciudadanos: recuerda que manifestaciones que "pretenden ser pacíficas" pueden acabar siendo "violentas" y advierte de que la tensión puede "escalar rápidamente". Recomienda a los estadounidenses que eviten las protestas y multitudes y que se mantengan "alerta" ante "posibles amenazas" para mantener su seguridad.
En el terreno práctico, las manifestaciones se han fijado en plazas emblemáticas: Madrid (plaza de Juan Goytisolo), Barcelona (Plaza de la Seu, delante de la catedral), Valencia (Plaza del Temple), Sevilla (plaza de la Encarnación) y Zaragoza (plaza de España), todas convocadas a las 12.00 horas. No hay convocatorias previstas en Castilla y León, donde se respeta la jornada de reflexión por las elecciones autonómicas del domingo; sí las hay en el resto de comunidades y capitales.
Diez días después de que el presidente del Gobierno invocara el 'No a la guerra' frente a los ataques contra Irán, la protesta alcanza ahora un primer pulso masivo bajo el lema "Hay que Parar la Guerra en Oriente Medio. No Olvidar Gaza". Es la elevación de una protesta que, desde octubre de 2023, ha venido proclamando su doble objetivo: condenar la violencia en todas sus formas y reclamar el respeto al derecho internacional.
Los hechos sobre la plaza y los nombres son incontrovertibles. Lo que queda por ver, en las próximas horas, es si esa convocatoria multitudinaria se mantiene en el cauce pacífico que proclama el manifiesto o si, como advierte la Embajada de EEUU, la tensión deriva en episodios de violencia. La responsabilidad corresponde a todos: organizadores, autoridades y ciudadanos convocados a la calle.
También te puede interesar
La distracción móvil mata la prudencia: la DGT señala un peligro cotidiano
La DGT lanza un aviso severo: uno de cada tres peatones cruza mirando el móvil. Bajo el lema #PerderseLaVida, la campaña expone la consecuencia más trágica de la indiferencia urbana.
InternacionalVíctimas anónimas de una campaña que deja huellas imborrables
Mientras caen misiles y se apagan las comunicaciones, florecen nombres y pequeñas historias: farmacéuticas, niñas, blogueras, escolares. Son rostros civiles en medio de una campaña bélica.
InternacionalEl gigante que se deshace: el final del iceberg A23a y la lección incómoda
A23a, antaño el mayor iceberg detectado por satélites, emprendió un viaje de 40 años que terminó en rápida desintegración. Lo que queda ofrece pistas directas sobre cómo responde la Antártida al calentamiento.