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En el Tribunal Constitucional se recuerda que los derechos de las mujeres no son concesiones sino logros

Carmena, Becerril y magistradas señalan conquistas, riesgos y tareas pendientes en el 8M

Redacción Más España

Redacción · Más España

9 de marzo de 2026 2 min de lectura
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En el Tribunal Constitucional se recuerda que los derechos de las mujeres no son concesiones sino logros
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La escena fue clara y solemne: el Tribunal Constitucional, casa de la Constitución, abrió sus puertas para hablar de las conquistas y los desafíos en los derechos de las mujeres. No fue un acto ritual, sino un reclamo categórico. Manuela Carmena, abogada y exalcaldesa de Madrid, no se limitó a celebrar: definió la historia de las mujeres como una lucha contra “una amputación constante”, y la calificó como “eterna, constante y victoriosa”. Palabras que obligan a escuchar y a actuar.

Junto a Carmena, Soledad Becerril trazó la radiografía del cambio sociológico que ha vivido España tras la Carta Magna: “El cambio ha sido enorme”, recordó, evocando incluso experiencias personales que ilustran la transformación de la presencia femenina en la vida pública. No obstante, Becerril no ocultó la dureza de la realidad: la violencia contra las mujeres sigue presente y es “un hecho muy doloroso y muy grave”.

La propia vicepresidenta del TC, Inmaculada Montalbán, puso el listón constitucional sobre la mesa: el grado de democracia de un país pasa por el grado de derechos que disfrutan las mujeres. Habló de esencia constitucional y advirtió del riesgo real de retrocesos: “Los derechos pueden perderse”, afirmó, para subrayar que consolidar lo alcanzado y avanzar en la igualdad es una obligación colectiva y una tarea institucional donde el Tribunal se reconoce implicado.

No fue un foro de complacencias. La magistrada Laura Díez recordó que persisten estructuras que obstaculizan la presencia plena de las mujeres, y aportó datos de dinámica laboral y académica que ilustran el problema: la concentración en permisos de cuidado y la disparidad en plazas de cátedra hablan de desequilibrios que no se corrigen solos. Y María Luisa Segoviano alertó sobre desafíos nuevos: la Inteligencia Artificial incorpora sesgos por sexo que amplifican riesgos ya conocidos, sumándose a la brecha salarial y a la brecha digital.

El coloquio —moderado por la vicepresidenta del TC, con la música final de Julia Medina— puso en común certezas indiscutibles: la Constitución ofrece un marco protector y el movimiento feminista ha contribuido a cambiar la sociedad “sin violencia”, según Carmena; pero al mismo tiempo existen tensiones y peligros que exigen políticas públicas efectivas, como reclamó la exalcaldesa al preguntar por carencias tan concretas como la ausencia de internet en centros de mayores.

Este debate en la sede que protege la Constitución no es mero protocolo: es un recordatorio de que la igualdad no es resultado fortuito ni donación, sino conquista continua. Las intervenciones exigieron, con autoridad y sin apaciguamientos, profundizar y proteger los derechos adquiridos ante riesgos emergentes y persistentes. Esa es la tarea pública que queda por delante y la responsabilidad que reclamó el propio Tribunal.

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