Elche pone orden: convivencia pública actualizada y sin rodeos
El municipio impulsa una ordenanza única que regula lo que antes quedaba disperso y desactualizado

Redacción · Más España


Elche ha decidido pasar de la dispersión normativa a la claridad y la disciplina cívica. El Ayuntamiento, bajo la firma visible de su alcalde Pablo Ruz, impulsa una ordenanza municipal de convivencia en el espacio público cuyo objetivo declarado es condensar en un único texto artículos hoy fragmentados en distintas normas, recoger alrededor de setenta puntos y actualizar sanciones y ámbitos no contemplados hasta la fecha.
No se trata de menudencias: la propuesta abre un plazo de participación de 15 días hábiles para que cualquier vecino aporte propuestas al correo tributos@elche.es, con límite de presentación hasta el 5 de junio. Es, por tanto, un documento base sometido a consulta pública que busca ser depurado y mejorado con las aportaciones ciudadanas.
La ordenanza bebe de ejemplos de otras ciudades —Barcelona, Madrid, València y Murcia— y pretende incorporar materias tan concretas como la prohibición del botellón, el consumo de estupefacientes en la vía pública, los horarios de fiestas domésticas que afecten la vecindad o la regulación de las defecaciones de animales, un motivo reiterado de queja ciudadana, según ha señalado el propio alcalde.
Incluso asuntos que parecen obvios, pero no estaban regulados, quedan ahora explicitados: el Ayuntamiento cita expresamente la posibilidad de sancionar a quien vaya desnudo por la calle o impedir el tendido de ropa en balcones de determinadas calles. También regula la instalación de barracas o barras en la vía pública sin autorización municipal y aborda problemas prácticos recientes como el cableado colgante entre edificios, con referencias a actuaciones en calles concretas.
El equipo de gobierno subraya además que existen ordenanzas vigentes que datan de los años 50 y 60; la intención es refundir y simplificar para dejar un único documento ágil y adaptado a la realidad actual. Entre los puntos que el alcalde ha puesto en valor figuran medidas para detectar a quienes no recogen excrementos de sus mascotas —incluso la idea de vigilancia de paisano que, ha señalado, topa con limitaciones legales— y la regulación de la alimentación de animales callejeros, con especial mención a las palomas por su efecto en la suciedad y la posible corrosión de edificios.
La nueva ordenanza también contempla asuntos rurales ya recogidos en otras normas, como los vertidos ilegales en el Camp d'Elx, y deja abierta la cuestión de cómo tratar sanciones a personas que recogen materiales en la calle con carritos, materias que en parte ya aparecen en otras ordenanzas sectoriales, como la de patinetes.
Es, en suma, un intento municipal por codificar con precisión lo que se puede y no se puede hacer en el espacio público de Elche, apostando por una norma única que avance en la convivencia y en la actualización sancionadora, sin olvidar la participación vecinal prevista en este breve periodo de consulta.
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