Cataluña

El oro saqueado: la selva que pagamos con sangre y ríos envenenados

Cómo la conversión del oro en herramienta del narco destruye bosques y vidas en América Latina

Redacción Más España

Redacción · Más España

1 de mayo de 2026 2 min de lectura
Compartir
El oro saqueado: la selva que pagamos con sangre y ríos envenenados
Mas España
Mas España Logo

El oro, que en tiempos precolombinos tuvo una dimensión espiritual, hoy brilla con la corrupción del crimen organizado. Lo que fue símbolo se ha vuelto herramienta: los capos lo compran y gobiernan su extracción para hacer circular dinero ilícito dentro de la economía legal.

No es invención ni retórica alarmista: por décadas los criminales han seguido el esquema clásico del blanqueo —colocación, estratificación e integración— y, frente al endurecimiento de controles financieros en Estados Unidos, muchos recurrieron a la minería. La compra de oro y su extracción posterior se convirtieron en una vía práctica para transformar ganancias del narcotráfico en activos aparentemente legítimos.

El costo ambiental y humano de ese atajo no admite eufemismos. Organizaciones internacionales señalan que la minería ilegal es, hoy, el delito más extendido en la Amazonía y una de las principales causas de deforestación. En zonas remotas de Perú, Colombia, Venezuela y Brasil, donde la presencia del Estado es débil, la extracción ilegal prospera junto a prácticas abominables: abuso laboral, tráfico humano y violencia sexual, según el reportaje.

No se trata solo de árboles talados ni de paisajes heridos: la contaminación de ríos y selvas por actividades mineras altera ecosistemas enteros y pone en riesgo a comunidades que dependen de esas aguas. El proceso que describen los especialistas del especial animado de BBC Mundo es claro: el oro permite insertar capital ilícito en circuitos productivos mientras fuera de la ley se consolidan redes criminales que saquean el territorio.

Y frente a esta realidad no valen consignas ni velados moralismos: se impone la constatación fría y la exigencia de respuestas eficaces. Si la ausencia estatal permite que el crimen organice extracción y comercio, la primera obligación es reinstaurar control, proteger comunidades y recuperar cuencas y bosques dañados. El relato de cómo el narco lava dinero con oro es, en suma, un despertador para asumir que el precio del blanqueo lo están pagando los ríos y la selva latinoamericana.

También te puede interesar