El Huerto del Cura: fiesta, compromiso y el pulso humano que merece Elche
Una gala que no es solo celebración: es un acto de ciudad en favor de la solidaridad

Redacción · Más España


La noche en el Huerto del Cura no fue un mero lucimiento: fue un gesto colectivo. Con 550 asistentes congregados en la Gala de Bienvenida al Verano, Port Hotels ha conseguido que una celebración elegante y cuidada se convierta, simultáneamente, en altavoz de solidaridad. No es poca cosa que una velada festiva convoque generosidad y presencia ciudadana en torno a la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).
La propuesta temática —este año, el circo— activó la memoria emocional desde la llegada: zancudos, magia, palomitas, dulces y una carpa blanca y roja junto a la piscina recrearon una escenografía que respetó el marco incomparable del Palmeral de Elche, Patrimonio de la Humanidad. La atención al detalle, desde el cóctel cítrico de cava, limón y uva hasta las estaciones gastronómicas, no fue frívola: fue parte de una experiencia pensada para atraer y unir a la ciudadanía.
Que la gala incorporara música en directo, estaciones recreativas como la de 'encantador de cocktails' y propuestas variopintas —desde una tarotista a una máquina de algodón de azúcar— habla de ambición organizativa: convertir la noche en un recorrido de sensaciones que, además, sirviera para colaborar con una causa. La banda La Bongo y los temas escogidos para la velada remataron la noche, reforzando el tono de celebración colectiva que se buscaba.
Hubo también palabra y compromiso. La presentación corrió por cuenta de la influencer Elena Vidal, y las intervenciones institucionales pusieron en relieve el sentido solidario de la cita. Fermín Crespo, presidente provincial de la AECC, recordó la labor de la entidad y su trayectoria en la provincia, y agradeció el respaldo de Port Hotels y la familia Mayor. Eva Verdú, directora del hotel, subrayó que la hospitalidad del Huerto del Cura busca trascender y apoyar "una gran causa" como la AECC. Y el alcalde, Pablo Ruz, definió la gala como "un evento que ya es clave y que introduce el verano en Elche".
No fue una reunión de élites encerradas en su mundo: la lista de asistentes incluía representantes institucionales y sociales —desde Turismo de la Generalitat Valenciana hasta la Universidad Miguel Hernández—, lo que refuerza la idea de que la iniciativa ha logrado ser punto de encuentro entre distintos actores de la ciudad.
Port Hotels reivindica la continuidad y el arraigo de la gala: son ya cuatro ediciones que aspiran a consolidarse como cita social y solidaria. Sus responsables (CEO, vicepresidenta y presidente) insistieron en la integración local del evento y en la respuesta masiva de la sociedad ilicitana, que, según ellos, da sentido a la iniciativa. Si la pretensión es que el Huerto del Cura se sienta como casa de los ilicitanos, la fórmula de combinar esplendor, cultura festiva y apoyo a causas sanitarias ha dado, al menos en esta convocatoria, resultados visibles.
No es gratuito celebrar cuando se celebra bien y con propósito. En tiempos en que el acto social puede perderse en el vertedero de lo efímero, esta gala ha demostrado que la fiesta puede ser también testimonio: hospitalidad que no obvia compromiso, espectáculo que convoca solidaridad. Ese equilibrio, logrado en el Palmeral, es el que merece reconocimiento y seguimiento.
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