Cultura

El Gil‑Albert defiende la raigambre alicantina en la Feria del Libro

Poesía, gastronomía y memoria local llevadas al escaparate cultural de la provincia

Redacción Más España

Redacción · Más España

7 de mayo de 2026 2 min de lectura
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El Gil‑Albert defiende la raigambre alicantina en la Feria del Libro
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La Feria del Libro de Alicante no es un mero escaparate de novedades: este año, el Instituto Juan Gil‑Albert ha elegido convertirla en vitrina de identidad. Entre el 6 y el 10 de mayo, Espacio Séneca acoge presentaciones que no se quedan en la superficie; ponen en valor la historia cultural y gastronómica de nuestra tierra.

Así lo anunció el organismo cultural al presentar su programa: dos publicaciones con peso propio y un abanico de firmas que dibujan un mapa de compromiso local. El domingo 10 de mayo, a las 13:00 horas, se presentarán las ediciones en castellano y valenciano de Andar, ver, saborear y contar. El compromiso de Antonio González Pomata (1926‑1996) con las comarcas y la gastronomía de Alicante, obra coordinada por Josep Bernabeu‑Mestre, Inés Antón Dayas, Ángeles Ruiz García y Maria Tormo‑Santamaria. Un estudio que entrelaza biografía y contexto socioeconómico: la transformación del mundo rural, el sector agroalimentario y la gastronomía que modelaron la segunda mitad del siglo XX en nuestras comarcas.

Que la gastronomía vaya de la mano de la investigación histórica no es una trivialidad: en el acto intervendrán protagonistas del sector, como Joselina Vallés, de la Bodega de Teulada, y Esperança Ballesteros, del Horno Antiguo de Benimagrell, que traerán su experiencia concreta sobre producción y tradición. Y, porque la cultura también se prueba, la presentación culminará con una degustación: palabra, relato y sabor conjugados para recuperar memoria.

No menos relevante es la cita poética: el sábado 9 de mayo, a las 20:30 horas, el IAC presentará Confidencias, diálogos metapoéticos, de José Antonio Buil y Emili Rodríguez‑Bernabeu. Una larga conversación sobre poesía, metapoesía y temas que atraviesan la condición humana y la esfera social: la literatura entendida como herramienta de reflexión y examen de nuestro tiempo.

La Diputación, representada por el diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro, subrayó el compromiso institucional: participar en este encuentro “de la mano del Instituto de Cultura” para respaldar y promocionar a autores locales, y animó a alicantinos y visitantes a sumarse a las actividades. Palabras que colocan a la institución como garante de difusión de talento y patrimonio.

Además de las presentaciones, la Feria contempla una nutrida agenda de firmas: desde la obra sobre Rafael Altamira y la educación pública, de Ignacio Ramos Altamira, hasta títulos de arquitectura, teatro, ensayo y tradiciones firmados por autores como Santiago Varela, Juan Luis Mira, Ferran Albors i Jordà, Joan‑Lluís Monjo Mascaró y otros. Un calendario que evidencia pluralidad temática y compromiso con la memoria local.

La lección es clara y modestamente patriótica: la cultura no se sostiene solo con gestos; requiere instituciones activas, autores que sepan contarnos y actos que acerquen lo escrito al pueblo. El Gil‑Albert lleva a la Feria del Libro lo que somos: poesía que interroga, biografía que contextualiza y gastronomía que narra procesos sociales. Eso invita, en efecto, a participar y a recuperar la costumbre de leer, conversar y compartir saberes en la plaza pública.

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