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El biopic de Michael Jackson: taquilla asegurada, contienda moral abierta

Un nuevo blockbuster que revive el legado artístico y reaviva las sombras de las acusaciones

Redacción Más España

Redacción · Más España

23 de abril de 2026 3 min de lectura
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El biopic de Michael Jackson: taquilla asegurada, contienda moral abierta
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Hollywood tiene memoria corta para los escándalos y muy larga para los nombres que venden entradas. Graham King, el artífice detrás del fenómeno Bohemian Rhapsody, prepara ahora Michael, un biopic cuyo presupuesto se cifra en nueve dígitos y que, por las razones equivocadas y las correctas, apunta a ser un éxito de taquilla.

No es una hipótesis vacía: Bohemian Rhapsody, pese a sus turbulencias de producción —Sacha Baron Cohen abandonó el proyecto y Bryan Singer fue despedido—, recaudó más de 900 millones de dólares y obtuvo cuatro premios Oscar. Ese antecedente pesa, y la industria predice que Michael podría superar incluso aquel récord. La maquinaria comercial está en marcha: productores con olfato, un reparto que incluye a Jaafar Jackson, Miles Teller y Nia Long, y nombres de peso en guion y dirección como John Logan y Antoine Fuqua.

Pero no todo lo que brilla en taquilla es limpieza moral. Michael Jackson no es solo un catálogo de hazañas artísticas; es una figura marcada por acusaciones de abuso infantil que siguen formando parte de su biografía pública. En 1994 hubo un acuerdo extrajudicial con Jordan Chandler y, en 2005, Jackson fue absuelto en un juicio penal. Esos son hechos que no se pueden soslayar cuando se transforma la vida de alguien en espectáculo.

Los herederos y albaceas del cantante figuran entre los productores y han declarado a la BBC que creen «firme e inequívocamente en la inocencia» de Jackson. También sostienen que, según su versión, el patrimonio se mantuvo al margen del proceso creativo. Son precisiones relevantes: la presencia del patrimonio y su distanciamiento creativo no borran la carga pública de las acusaciones, ni la fragmentación de las percepciones sobre el artista.

La popularidad numérica de Jackson contribuye a la ecuación. En Spotify acumula 64,8 millones de oyentes mensuales y 40,5 millones de seguidores, situándose entre los artistas más escuchados del mundo. A ello se suman apuestas escénicas como Michael Jackson ONE del Cirque du Soleil y MJ The Musical en Broadway desde 2022: un ecosistema cultural que alimenta la demanda y la curiosidad.

Pero la memoria pública no es monolítica. Documentales como Leaving Neverland, premiado con un Emmy, trajeron testimonios que han reconfigurado percepciones y abierto heridas. El documental fue emitido en 2019 y ofreció relatos de Wade Robson y James Safechuck que alegan abusos en la infancia. Es un componente ineludible en cualquier lectura contemporánea del legado de Jackson.

El dilema es claro y no admite soluciones fáciles: ¿puede, debe o va a un biopic ambicioso convertir en espectáculo una vida que contiene logros artísticos extraordinarios y acusaciones gravísimas? La respuesta del público y de la crítica, más que la del despacho del productor, marcará si Michael se convierte solo en otro blockbuster rentable o en un episodio más de la larga disputa sobre la memoria cultural de figuras polémicas.

Queda, además, una advertencia no menor: el éxito económico no legitima narrativas ni dirime dudas. Bohemian Rhapsody lo demostró: gran recaudación y premios no borraron las controversias de su producción ni las discusiones sobre su versión de la historia. En el caso de Michael, la mezcla de legado artístico, cifras de audiencia y testimonio de acusadores convierte al filme en algo más que entretenimiento: en un barómetro de cómo la sociedad decide enfrentar las sombras de sus ídolos.

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