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Disciplina, talento y futuro: la danza como orgullo de nuestras aulas

Tres jóvenes de la Academia QK dejan su huella en el X Concurso ‘Ciudad de Chiva’

Redacción Más España

Redacción · Más España

24 de abril de 2026 2 min de lectura
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Disciplina, talento y futuro: la danza como orgullo de nuestras aulas
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La escena fue clara y rotunda: talento joven, trabajo callado y una oportunidad que corona el esfuerzo. En el X Concurso “Ciudad de Chiva”, cita ya asentada en el calendario cultural nacional, tres alumnas de la Academia de Danza QK —dirigida por Paqui Martínez— demostraron que la excelencia no surge por azar sino por disciplina cotidiana.

Silvia Sánchez, Valeria Hernández y Eva García compusieron una actuación que confirmó lo que la danza exige: técnica depurada, conexión emocional y una capacidad expresiva que trasciende el gesto. La modalidad de danza contemporánea pone a prueba no solo el cuerpo, sino la sensibilidad; y su propuesta, valorada por limpieza de movimientos y armonía de conjunto, mereció el reconocimiento del jurado y el aplauso del público: un meritorio tercer premio en un certamen de alto nivel.

Pero el verdadero premio no se mide únicamente en metal o diploma: llegó en forma de proyección. Las tres bailaoras han sido beneficiarias de una beca para el “Summer Intensive 2026” en Livorno, programa de prestigio internacional que abre puertas formativas y profesionales. Esa beca es, en esencia, la traducción concreta de una idea sencilla y esencial: la inversión en formación convierte el talento en futuro.

Diez ediciones contemplan ya al Concurso “Ciudad de Chiva” como trampolín para nuevas generaciones. No es retórica: es experiencia acumulada que confirma que los espacios de encuentro artístico fomentan creatividad, disciplina y vocación. El logro de estas alumnas no es solo una victoria personal; es el reflejo del trabajo diario en las aulas, del liderazgo pedagógico de una academia y del valor de ofrecer oportunidades que transladen la ilusión a proyectos reales.

Que Silvia, Valeria y Eva emprendan ahora este camino formativo internacional es motivo de orgullo y de esperanza. La escena cultural necesita justamente esto: jóvenes formados, escuelas comprometidas y programas que permitan que la pasión se transforme en profesión. Si eso es lo que hemos visto en Chiva, conviene celebrarlo y, sobre todo, potenciarlo.

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