Decretazo en tiempos de guerra: aprobado sin el respaldo del PP
El Congreso convalida 5.000 millones en ayudas mientras el PP opta por la abstención

Redacción · Más España


En una jornada parlamentaria que combina urgencia económica con sutiles maniobras políticas, el Congreso ha convalidado el decreto de ayudas diseñado para paliar los efectos de la guerra en Oriente Próximo en los bolsillos de los ciudadanos y en las cuentas de las empresas.
El resultado numérico es diáfano: 175 votos a favor —PSOE, Sumar y sus socios de izquierda— frente a 141 abstenciones —PP y Podemos— y 33 votos en contra de Vox. No es una victoria esplendorosa, pero sí suficiente; el golpe de efecto es que ha salido adelante sin el respaldo activo del principal partido de la oposición.
El paquete, valorado en 5.000 millones de euros, incorpora medidas fiscales y energéticas que buscan alivio inmediato: IVA del 10% para carburantes y gas natural, reducción del impuesto especial de hidrocarburos con un ahorro estimado de hasta 30 céntimos por litro —aproximadamente 20 euros por depósito medio—, además de bonificaciones en peajes eléctricos y recortes fiscales en la electricidad —IVA del 10%, suspensión del impuesto de producción y bajada del impuesto especial hasta 0,5%—.
Son medidas concretas, tangibles, que tocan directamente el consumo y el coste de la energía. Pero la política no se contenta con cifras: el decreto llega acompañado de añadidos que inquietan a la derecha. Disposiciones sobre cierre de centrales nucleares, reforma del mercado energético y facultades para mover partidas presupuestarias sin cuentas actualizadas han sido citadas por el PP como motivos de rechazo al voto afirmativo.
El PP puso encima de la mesa una demanda clara y puntual: deflactar la tarifa de los tres primeros tramos del IRPF. Fue un ultimátum que, llegada la hora, no fructificó. Junts, por su parte, selló su apoyo tras obtener el compromiso de que el Gobierno respaldará al menos un punto de su proposición no de ley: la exención del IVA para autónomos que facturen menos de 85.000 euros. Ese intercambio de confianza fue decisivo para asegurar la mayoría.
Hay otra arista parlamentaria a tener en cuenta: el decreto será tramitado como proyecto de ley. Es decir, lo aprobado hoy abre el paso a enmiendas y negociación en sede legislativa. Queda, por tanto, una segunda vuelta donde grupos como el PP, Junts o el PNV podrán intentar introducir cambios y reivindicar sus prioridades —la industria electrointensiva, por ejemplo— si la situación se alarga.
La escena política deja imágenes contrapuestas: la izquierda apoyando medidas que, dicen, no encajan con su receta preferida —tope de precios e intervención— y el principal partido opositor absteniéndose pese a encontrar muchas de sus propuestas incorporadas. La explicación, expresada con frialdad parlamentaria, es la ausencia de la deflactación del IRPF y la presencia de cláusulas que exceden el objetivo tasado del paquete.
Si la guerra se prolonga, como admiten voces en la Cámara, será necesario volver a ampliar ayudas. Ese momento abrirá otra oportunidad para que los grupos insistan en sus fórmulas y para que la política recurra de nuevo a la capacidad de pacto o al teatro del rechazo. Hoy, el decreto camina hacia el Parlamento con el sello de urgencia y la advertencia de que la contabilidad real de sus efectos, y de sus contestaciones, aún está por llegar.
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